Trigo con potencial récord: 500 espigas y alerta por fusarium
La región núcleo se encamina a conseguir, por segundo año consecutivo, una campaña de trigo muy superior a los promedios históricos. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los técnicos de Aldao detectaron alrededor de 500 espigas por metro cuadrado, un registro extraordinario que refuerza las expectativas de rendimiento, aunque la aparición de fusarium y los efectos de las heladas obligan a seguir de cerca la evolución de los cultivos.
La primera estimación para la región proyectó un rinde promedio de 43,6 quintales por hectárea, cinco quintales por encima de la media. El dato resulta significativo para el trigo porque, desde 2010, solamente cuatro campañas habían superado los 40 quintales por hectárea. Los especialistas destacan que repetir una cosecha excepcional en dos años consecutivos constituye un fenómeno poco frecuente.
Sin embargo, el potencial productivo todavía enfrenta amenazas. Con el 80% de los lotes en llenado de granos y el 20% en floración, las heladas recientes dejaron daños puntuales en el sudeste de Córdoba y el centro-sur santafesino. En María Susana y Bigand se reportaron lesiones leves y espiguillas afectadas, mientras que el 70% del trigo permanece en condiciones excelentes o muy buenas.

Fusarium, la principal preocupación sanitaria
La aparición de fusarium encendió una señal de alerta entre productores y asesores. En Aldao, al sur de Santa Fe, se detectó una presencia de entre el 15% y el 20%, con diferencias importantes entre lotes: desde espiguillas afectadas hasta espigas comprometidas en su totalidad.
Se trata de un hongo que afecta las espigas del trigo y puede reducir tanto el número de granos como su peso. En epidemias severas, las pérdidas de productividad pueden alcanzar entre el 30% y el 70%, por lo que la detección temprana y el seguimiento sanitario adquieren especial relevancia durante esta etapa del ciclo.
Aunque octubre no presentó las condiciones ambientales más favorables para el desarrollo de la enfermedad, los técnicos recomendaron intensificar los monitoreos semanales. Las temperaturas de entre 20 y 30 grados y los períodos de elevada humedad favorecen su aparición, por lo que será importante evaluar cómo evoluciona el escenario climático durante las próximas semanas.

Márgenes positivos, pero con presión internacional
En el plano económico, el trigo presenta mejores perspectivas que las registradas un año atrás. Con un precio a cosecha para diciembre de 2026 de 21,3 dólares por quintal y un rendimiento estimado de 40 quintales por hectárea, el margen neto en campo propio alcanza los 87 dólares por hectárea.
La situación cambia para quienes producen bajo arrendamiento. Considerando un alquiler equivalente a 18 quintales de soja por hectárea, prorrateado según el tiempo de ocupación del trigo, el resultado proyectado arroja una pérdida de 130 dólares por hectárea. En noviembre de 2025, el margen en campo propio era de 59 dólares positivos, mientras que la pérdida en campo alquilado llegaba a 158 dólares.
A este escenario se sumó una presión bajista sobre las cotizaciones internacionales. Según el análisis de mercados de la BCR, Rusia autorizó nuevamente la salida de buques con granos desde el mar de Azov, luego de las restricciones impuestas por ataques ucranianos con drones. La posibilidad de una mayor oferta exportable genera inquietud entre los productores argentinos, que encuentran en el trigo un componente fundamental de sus ingresos.

La soja avanza y el maíz espera recuperarse
Aprovechando una ventana sin lluvias, durante la última semana se implantaron 350.000 hectáreas de soja de primera en la región núcleo. El avance alcanzó el 12% del área prevista, con el sudeste de Córdoba al frente de las labores, con un 15%. El centro-sur y el sur de Santa Fe llegaron al 12%, mientras que el norte bonaerense registró un 8%. Las bajas temperaturas, no obstante, continúan condicionando el ritmo de siembra.
En maíz, las heladas y las mínimas de entre 4 y 8 grados registradas durante octubre generan preocupación. En María Susana, los técnicos advirtieron sobre deterioros en el crecimiento y la cantidad de plantas, con posibles caídas del potencial de rendimiento de entre el 10% y el 30%.
