Alerta por el picudo rojo: cómo detectar la amenaza para las palmeras
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) reforzó las acciones de prevención frente al picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), una plaga exótica considerada altamente destructiva. En una jornada informativa realizada con guardaparques de la Reserva Natural Formosa, el organismo destacó la importancia de vigilar las palmeras y comunicar de inmediato cualquier indicio sospechoso.
El encuentro tuvo lugar en la localidad de Ingeniero Juárez y fue organizado de manera conjunta por el Centro Regional Chaco-Formosa del SENASA y la Administración de Parques Nacionales (APN). La actividad se desarrolló en el marco de la alerta fitosanitaria nacional y buscó fortalecer la capacidad de detección temprana en una región donde las palmeras nativas y ornamentales representan un componente relevante del ambiente.
Durante la capacitación, los especialistas explicaron cómo identificar al picudo rojo, reconocer los síntomas que puede provocar y actuar ante una posible detección. El objetivo es evitar el ingreso y la dispersión de una plaga que amenaza especies como el pindó, el carandai y el yatay, además de distintas palmeras ornamentales presentes en el noreste argentino.

Cuáles son los síntomas que deben generar sospechas
Uno de los principales mensajes del SENASA estuvo dirigido a la observación permanente de las plantas. Entre las señales de alerta se encuentran el decaimiento general de la corona, los daños en las hojas centrales y la presencia de perforaciones en el tronco. Estos síntomas deben motivar una evaluación y la comunicación inmediata a las autoridades sanitarias.
La detección temprana del picudo rojo resulta fundamental porque el insecto desarrolla buena parte de su ciclo biológico dentro de la palmera. Allí, las larvas se alimentan de los tejidos internos y provocan daños que debilitan progresivamente la planta. Por ese motivo, la ausencia de ejemplares adultos visibles no descarta una posible infestación.
La capacitación también abordó los procedimientos de denuncia y atención de sospechas, en línea con la campaña “Comunicar es cuidar” y el plan de contingencia previsto ante una eventual incursión de la plaga. La participación de los guardaparques apunta a mejorar la vigilancia en áreas naturales y facilitar una respuesta rápida frente a señales compatibles con su presencia.

Cómo reconocer al picudo rojo y qué daños provoca
El picudo rojo es un escarabajo originario del sudeste asiático y está considerado una de las plagas más destructivas para las palmeras a nivel mundial. Entre las especies afectadas se encuentran la palmera canaria (Phoenix canariensis) y la palmera datilera (Phoenix dactylifera), aunque su impacto puede extenderse a otras variedades.
Los ejemplares adultos presentan un color rojizo característico y miden entre 2 y 4 centímetros de longitud. Las hembras depositan sus huevos en heridas o grietas del tronco, desde donde nacen las larvas que comienzan a alimentarse del tejido interno de la planta.
A medida que avanza la infestación, los daños comprometen la estructura y la salud de la palmera. La alimentación de las larvas puede provocar el debilitamiento y, finalmente, la muerte del ejemplar, lo que explica la importancia de identificar cualquier señal sospechosa antes de que el deterioro sea irreversible.

Las medidas para prevenir su dispersión
El SENASA difundió una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de ingreso y propagación del picudo rojo. Una de las principales consiste en comprar palmeras únicamente en viveros habilitados y registrados ante el organismo, de modo de favorecer la trazabilidad del material vegetal y disminuir la posibilidad de trasladar ejemplares infestados.
También aconsejó limitar las podas al mínimo indispensable y realizarlas preferentemente durante los meses fríos del invierno. Las heridas en las plantas pueden convertirse en puntos de entrada para el insecto. Además, desaconsejó utilizar trampas de feromonas, ya que podrían atraer ejemplares hacia las palmeras.
Otra medida central es no ingresar palmeras desde otros países, debido a la presencia del picudo rojo en naciones limítrofes. Esta precaución busca evitar que el movimiento de plantas facilite su introducción en el territorio nacional.
Ante cualquier sospecha, se debe informar inmediatamente al SENASA mediante el correo [email protected] o el formulario oficial para comunicar plagas ausentes en la Argentina. La vigilancia y la notificación temprana son herramientas esenciales para proteger las palmeras y contener una posible expansión.
