Temporal histórico en Misiones: cayeron más de 200 milímetros en pocas horas
Un intenso temporal volvió a poner en alerta a Misiones y reavivó la preocupación de los productores por el posible impacto del fenómeno El Niño durante los próximos meses. En Colonia Aurora se registraron más de 200 milímetros de lluvia en menos de seis horas, mientras que en San Javier las precipitaciones alcanzaron alrededor de 160 milímetros en el mismo lapso. El extraordinario volumen de agua provocó anegamientos en la Provincia, desbordes de arroyos y complicaciones en caminos rurales, obligando a las autoridades y al sector agropecuario a activar medidas preventivas.
Si bien el río Uruguay aún no alcanzó niveles críticos, los establecimientos ganaderos de Misiones ubicados sobre la costa comenzaron a trasladar la hacienda hacia terrenos más elevados ante la posibilidad de nuevas lluvias y un eventual crecimiento del caudal. El episodio, además de los daños inmediatos, reforzó la preocupación por un escenario climático que podría intensificarse durante la primavera.
El campo comienza a tomar precauciones
Miguel Mendoza, presidente de la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM), explicó que la principal recomendación para los productores es anticiparse a un posible agravamiento de la situación. “Estamos avisando que empiecen a mover la hacienda a las zonas más altas para evitar problemas si el río continúa creciendo”, señaló a LA NACIÓN.
Hasta el momento, los mayores inconvenientes en Misiones se concentraron en los campos bajos afectados por el desborde de arroyos. La producción de yerba mate prácticamente no sufrió consecuencias debido a que se desarrolla en áreas de mayor altitud, mientras que el cultivo de tabaco todavía se encuentra en la etapa de preparación de los suelos para la próxima campaña.

No obstante, la preocupación en Misiones ya no se limita al temporal ocurrido, sino a las proyecciones climáticas para los próximos meses. Mendoza indicó que los pronósticos para agosto y septiembre impulsaron la adopción de medidas preventivas y destacó que Brasil viene preparándose desde hace tiempo para un escenario de lluvias superiores a lo habitual.
Preparativos ante una posible emergencia
Frente al riesgo de un evento climático de mayor magnitud, municipios, fuerzas de seguridad y distintos organismos públicos de Misiones comenzaron a coordinar acciones preventivas. Del operativo participan el Ejército, Gendarmería, Prefectura, además de las áreas de Salud y Educación, con el objetivo de responder rápidamente en caso de que sea necesario asistir a familias de las zonas ribereñas.
El climatólogo Leonardo De Benedictis explicó que el temporal registrado fue un fenómeno muy localizado, aunque con una intensidad poco frecuente. “Fue un episodio puntual, pero dejó un caudal de agua muy significativo en un área relativamente pequeña”, indicó, al remarcar que algunos sectores recibieron hasta 200 milímetros de lluvia en pocas horas.

El Niño y el riesgo para toda la cuenca
Otro de los factores que los especialistas siguen de cerca es el comportamiento de las lluvias en el sur de Brasil. Si las precipitaciones aumentan en esa región, crecerá el caudal de los ríos Paraná y Uruguay, lo que puede generar un efecto de represesa sobre los arroyos que desembocan en ellos y favorecer inundaciones río arriba.
De Benedictis aclaró que ese escenario todavía no se presenta, ya que ambos ríos mantienen niveles normales. Sin embargo, remarcó que se trata de una variable que deberá monitorearse durante los próximos meses debido a su impacto sobre toda la cuenca compartida.
Las previsiones internacionales respaldan estas advertencias. El último informe del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), de la Universidad de Columbia, confirmó que El Niño ya se encuentra establecido y evoluciona hacia una intensidad moderada, con una probabilidad de permanencia de entre el 97% y el 98% durante el invierno y la primavera del hemisferio sur.

Con este panorama, productores y autoridades de Misiones comenzaron a reforzar la planificación para enfrentar una temporada que podría caracterizarse por lluvias persistentes y un mayor riesgo de inundaciones.
