La tecnología cambia la ganadería: una cámara pesó 427 animales en apenas 22 minutos
La tecnología ya empezó a cambiar tareas que durante décadas fueron rutinarias en la ganadería argentina. Una cámara logró estimar el peso de 427 animales en apenas 22 minutos, mientras que un dron autónomo permite monitorear un establecimiento de 4.300 hectáreas sin necesidad de recorrerlo de manera presencial. Ambos casos fueron presentados por productores CREA y muestran cómo la digitalización comienza a transformar el manejo de los grandes establecimientos.
Las experiencias fueron compartidas durante la jornada “Ganadería Rentable”, realizada en la Universidad Nacional de Córdoba. Allí, integrantes de CREA mostraron herramientas destinadas a resolver uno de los principales desafíos de la producción ganadera de gran escala: obtener información precisa sin multiplicar las horas de trabajo ni depender de procesos manuales.
El cambio no pasa solamente por incorporar máquinas. El objetivo es que los datos se generen de manera automática y lleguen rápidamente a quienes deben tomar decisiones. En establecimientos donde las distancias son enormes y cada movimiento demanda tiempo, esa diferencia puede convertirse en una mejora concreta de eficiencia.

Una cámara que acelera el pesaje
Alfredo Santillán, integrante de CREA Roque Pérez Saladillo, presentó los resultados obtenidos con una cámara capaz de estimar el peso de los animales a partir de imágenes. La herramienta busca reemplazar parte del proceso tradicional de pesaje, que requiere encerrar y pasar la hacienda por la manga.
El sistema convencional demanda al menos tres personas y puede generar pérdidas de hasta cinco kilos por animal debido al estrés. También aumenta el riesgo de lesiones tanto para los trabajadores como para los propios animales. Frente a ese escenario, la cámara captura 30 imágenes por segundo y permite obtener información sin someter al rodeo al mismo nivel de manipulación.
La prueba mostró un resultado contundente: 427 animales fueron pesados en 22 minutos, con un margen de error estimado de entre 1% y 3%. Para Santillán, el dato revela una diferencia importante entre la agricultura y la ganadería: mientras en los cultivos buena parte de las máquinas ya genera información automáticamente, en la producción animal todavía es necesario que una persona vaya al campo, tome el dato y lo registre.

Un dron para vigilar miles de hectáreas
La otra experiencia llegó de la mano de Pilar Porta, de CREA Ganaderos del Noroeste. En un establecimiento serrano de 4.300 hectáreas ubicado en Berrotarán, Córdoba, incorporaron un dron autónomo valuado en US$36.000 para reducir el tiempo destinado al monitoreo del campo.
Antes de su llegada, una inspección presencial podía demandar seis horas. El dispositivo permite realizar recorridas a distancia y cuenta con cámaras infrarrojas, una herramienta especialmente útil para localizar hacienda en zonas de monte durante la noche. También puede detectar roturas de silobolsas y controlar el nivel de agua disponible en los tanques.
La posibilidad de operar el equipo remotamente modifica la logística cotidiana de la ganadería. Desde su casa, el productor puede indicar qué sector quiere observar, pedir una fotografía, grabar un video o acercar la imagen para revisar un comedero o un bebedero. A esto se sumó una plataforma que, por US$80 mensuales, permite cargar novedades operativas mediante audios de WhatsApp.

El próximo desafío: que la tecnología interprete los datos
Las experiencias también dejaron expuestas las limitaciones que todavía enfrenta la digitalización ganadera. Entre ellas aparecen la autonomía de las baterías y la falta de sistemas capaces de procesar automáticamente todas las imágenes que generan los dispositivos.
Ese punto es clave. Un dron puede volar durante 12 horas, pero pierde parte de su utilidad si después una persona debe dedicar otras 12 horas a revisar manualmente el material obtenido. El verdadero salto tecnológico llegará cuando el sistema pueda detectar una anomalía y avisar directamente al productor, sin que sea necesario analizar cada imagen.
La tendencia que muestran estas experiencias de CREA apunta, precisamente, hacia ese objetivo: una ganadería donde las herramientas no solo reemplacen tareas manuales, sino que generen información útil, reduzcan errores y aceleren las decisiones. En los grandes establecimientos, donde cada hora y cada dato cuentan, esa automatización empieza a convertirse en una ventaja productiva.
