Estudio revela que los polinizadores son clave para aumentar el rendimiento de la soja


La soja, el principal cultivo agrícola de la Argentina, podría depender mucho más de los insectos de lo que se creía hasta ahora. Un estudio realizado por investigadores del INTA y el Conicet puso en duda uno de los conceptos históricos sobre el cultivo: que la autopolinización es suficiente para garantizar una buena formación de semillas. Los resultados muestran que los polinizadores, especialmente las especies silvestres, pueden desempeñar un papel decisivo para mejorar el rendimiento.

La investigación fue publicada en la revista Scientific Reports, de la editorial Nature, y abre una nueva línea de análisis para el mejoramiento genético y el manejo agronómico de la soja. Según los especialistas, preservar la biodiversidad en torno a los lotes podría convertirse en una herramienta tan importante como la elección de la variedad, al actuar como un respaldo natural frente a fallas en el proceso reproductivo de la planta.

Un experimento que desafía un paradigma histórico

El trabajo fue encabezado por Pablo Cavigliasso, investigador del Grupo de Gestión Ambiental del INTA Marcos Juárez, junto con Marina Strelin, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Conicet-Universidad Nacional de Córdoba), y Marcelo Aizen, del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Conicet-Universidad Nacional del Comahue). El objetivo fue determinar cómo influye la actividad de los polinizadores en la productividad de la soja, un aspecto que hasta ahora había recibido escasa atención.

El ensayo se desarrolló durante la campaña 2023/24 en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Marcos Juárez, en Córdoba. Los investigadores trabajaron sobre 15 parcelas de soja distribuidas en un lote de 24 hectáreas, con colmenas y rodeado por sectores de vegetación natural donde habitan polinizadores silvestres. Durante cuatro semanas analizaron 186 flores mediante microscopía de epifluorescencia y registraron la actividad de abejas melíferas y otros insectos para luego comparar esos datos con la cantidad de semillas obtenidas.

Abeja, Polinización
Foto: INTA

Los resultados sorprendieron al equipo científico. Detectaron que parte del polen germina dentro de las propias anteras antes de llegar al estigma, donde debería producirse la fecundación. Ese desarrollo prematuro podría reducir la eficiencia de la autopolinización e incluso dificultar la liberación del polen dentro de la flor, un mecanismo que hasta ahora no había sido descripto para la soja.

Los insectos compensan fallas reproductivas en la soja

Frente a ese fenómeno, el estudio comprobó que la presencia de insectos polinizadores ayuda a revertir parte de esa limitación. Cuanto mayor fue la actividad de los polinizadores sobre las flores, mejor resultó la germinación del polen en el estigma, incluso cuando existían elevados niveles de polen prematuramente desarrollado.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que los pequeños polinizadores silvestres, como abejas nativas y distintas especies de moscas, tuvieron un efecto más importante que la abeja melífera. Aunque visitaron las flores con menor frecuencia, su aporte a la correcta fecundación fue superior, lo que revaloriza el papel de estas especies dentro de los agroecosistemas.

Soja, Ciencia
Foto: INTA

Aporte para el mejoramiento genético y la sustentabilidad de la soja

Los investigadores consideran que este hallazgo obliga a revisar algunos criterios utilizados en los programas de mejoramiento genético de la soja. La tendencia a desarrollar cultivares de ciclos reproductivos cada vez más cortos podría estar favoreciendo la aparición de polen prematuro, un aspecto que ahora comenzará a investigarse con mayor profundidad.

Marina Strelin explicó que los genes responsables de regular el tiempo entre la germinación y la floración de la soja también pueden controlar otras características de la planta, un fenómeno conocido como pleiotropía. Esto significa que al seleccionar variedades por su precocidad podrían modificarse, sin advertirlo, otros procesos vinculados con la reproducción y la formación de semillas.

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Foto: INTA

Para los especialistas, el trabajo también pone en valor la conservación de la biodiversidad en los sistemas agrícolas. Las abejas silvestres y otros insectos nativos dejan de ser un componente secundario del paisaje para convertirse en aliados de la producción, ya que favorecen la polinización y, al mismo tiempo, aportan servicios ecosistémicos como el control biológico de plagas. El estudio propone, así, una nueva mirada sobre el cultivo de soja, en la que genética, manejo agronómico y biodiversidad aparecen como factores complementarios para alcanzar mayores rindes de manera sustentable.