Soja y maíz: dos mercados que avanzan a ritmos muy diferentes
La comercialización de granos atraviesa un momento de contrastes en Argentina. Mientras los productores venden soja con mayor cautela y el ritmo de negocios permanece por debajo de los registros habituales, el maíz muestra un comportamiento diferente, con una comercialización algo superior a la del ciclo anterior. El dato surge del Informe Económico N.° 480 de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que analizó la evolución de ambos cultivos.
El escenario también presenta una diferencia importante en materia de precios. El maíz argentino se desacopló de la fuerte suba registrada en Chicago, donde las cotizaciones acumularon un incremento del 18% desde mediados de junio. En el mercado local, en cambio, la abundante oferta interna y una demanda exportadora que ya tiene buena parte de sus necesidades cubiertas mantienen los valores relativamente estables.
La soja se vende con mayor cautela
Al 19 de agosto, la comercialización de soja de la campaña 2025/26 alcanzaba aproximadamente 25,5 millones de toneladas, equivalentes al 50% de una producción estimada en 51,5 millones. El porcentaje muestra un retraso significativo: se ubica 10 puntos por debajo del 60% registrado a igual altura del ciclo anterior y cinco puntos por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.
La cautela también aparece al observar las fijaciones. Solo 18,4 millones de toneladas de la nueva cosecha tienen precio, el 72% de lo vendido, frente al 83% registrado durante la campaña 2024/25. Si se toma como referencia toda la producción, apenas el 36% de la soja 2025/26 tiene precio fijado, 14 puntos menos que el 50% del ciclo anterior.

El mercado externo tampoco muestra una presión capaz de acelerar significativamente las compras internas. Al 26 de agosto, las DJVE de poroto, aceite y subproductos de soja sumaban 19,1 millones de toneladas, más de 6,2 millones por debajo del volumen registrado entre abril y agosto de 2025. Si bien se trata del segundo mayor registro de los últimos siete años, la industria ya compró 21,3 millones de toneladas y los exportadores de poroto otras 4,2 millones.
Chicago impulsa a la oleaginosa
Pese al ritmo lento de comercialización, la soja logró recuperar parte del terreno perdido desde comienzos de abril, cuando la presión de la cosecha llevó los precios hacia abajo. La recuperación está vinculada principalmente con la evolución del mercado internacional y con una combinación que volvió a favorecer a la oleaginosa.
En Chicago, la soja encuentra respaldo en una demanda interna firme y en la incertidumbre generada por el clima durante una etapa crítica para el desarrollo de los cultivos. En Argentina, además, los valores del mercado disponible se encuentran a la par o incluso por encima de la capacidad teórica de pago, una señal de que el mercado local está capturando parte de la fortaleza externa.

El maíz avanza, pero los precios no acompañan
El maíz presenta una situación diferente. La Bolsa de Comercio de Rosario estima una producción récord de 70,5 millones de toneladas para la campaña 2025/26. De ese volumen, al 19 de agosto se habían comercializado alrededor de 38,3 millones de toneladas, aunque al sumar las compras de la industria el total asciende a unos 39 millones, equivalente al 55% de la cosecha.
Ese porcentaje supera en dos puntos al registrado durante el ciclo anterior, aunque todavía queda 10 puntos por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. La diferencia más llamativa aparece frente a la soja: el 45% de la producción de maíz ya tiene precio, mientras que en la oleaginosa esa proporción apenas alcanza el 36%.

La oferta argentina le pone un freno al rally
El resultado es un mercado local que no replica lo que ocurre en Estados Unidos. El maíz argentino se mantiene relativamente estable mientras Chicago acumula una suba del 18% desde mediados de junio, condicionado por una cosecha récord, una menor actividad en el line up y exportadores que ya tienen una posición comprada considerable.
Para la Bolsa de Cereales de Córdoba, sin embargo, el desacople podría no ser permanente. Una vez superada la presión de la cosecha, los precios locales podrían comenzar a acomodarse al escenario internacional de menor oferta, abriendo la posibilidad de una recuperación del cereal argentino.
