Olivo: ensayan nuevas estrategias de riego para ahorrar agua sin afectar la producción


La producción olivícola argentina comenzó a incorporar nuevas estrategias de manejo para enfrentar uno de los principales desafíos del olivo de las regiones semiáridas: la disponibilidad de agua. Un equipo de investigadores del INTA Chilecito logró resultados alentadores tras evaluar un sistema de riego deficitario controlado en olivares superintensivos manejados con poda mecánica, una técnica que permitió reducir el consumo anual de agua sin afectar ni la productividad ni la calidad del aceite.

El estudio se desarrolló en el marco de un convenio entre el INTA, la Universidad Nacional de Chilecito y la empresa Unión Agraria. Los ensayos se realizaron sobre olivares de variedad arbequina, uno de los cultivares más utilizados en sistemas modernos de producción intensiva.

Según explicaron desde el organismo, los resultados preliminares mostraron que es posible reducir hasta un 13% el uso anual de agua aplicando restricciones controladas de riego en momentos específicos del ciclo del olivo, sin generar pérdidas en la producción de aceite.

Olivo
Foto: INTA

Un cultivo clave en regiones semiáridas

La Argentina cuenta actualmente con unas 85.200 hectáreas implantadas con olivos. La Rioja lidera la superficie productiva con aproximadamente 25.000 hectáreas, seguida por Catamarca, Mendoza, San Juan, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro.

En estas regiones, caracterizadas por climas áridos y semiáridos, la disponibilidad de agua superficial representa una limitante estructural para el desarrollo productivo del olivo. Como consecuencia, gran parte del sistema depende de la extracción de agua subterránea, lo que incrementa costos y genera presión sobre los recursos hídricos.

Frente a este escenario, el sector comenzó a demandar herramientas que permitan mejorar la eficiencia del riego sin resignar rendimiento ni calidad industrial. La investigación del INTA apunta precisamente a reducir costos y optimizar el uso del agua en un contexto cada vez más desafiante para las economías regionales.

Aceite de Oliva, San Juan, Olivos

Cómo funciona el riego deficitario controlado

La estrategia utilizada por los investigadores se basa en el denominado riego deficitario controlado, una técnica que consiste en aplicar cantidades de agua inferiores a las necesidades completas del olivo durante etapas específicas en las que la planta tolera mejor el estrés hídrico.

El trabajo evaluó los efectos de esta práctica en distintos momentos fisiológicos del olivo: prefloración, endurecimiento de carozo y síntesis de aceite. Además, se analizó el impacto de distintos tipos e intensidades de poda mecánica en plantaciones superintensivas.

Según Calahorra, los objetivos del ensayo fueron múltiples. Además de reducir el uso de agua, se buscó mejorar la eficiencia del recurso, controlar el crecimiento vegetativo y optimizar atributos químicos y sensoriales del aceite de oliva virgen extra.

Crece el modelo superintensivo en los olivares argentinos

En paralelo con estas investigaciones, el sector olivícola argentino continúa expandiendo el sistema de plantación en setos, un modelo de alta densidad diseñado para facilitar la mecanización integral de la producción.

Este esquema utiliza entre 1.500 y 2.000 árboles por hectárea distribuidos en hileras estrechas y homogéneas que forman un seto continuo. La modalidad permite realizar tanto la poda como la cosecha del olivo mediante máquinas cabalgantes, reduciendo costos operativos y acelerando tareas de campo.

Aceite de oliva, Buenos Aires, olivo

De acuerdo con un relevamiento realizado por el INTA Chilecito en enero de 2025, solo en esa región ya existen unas 3.500 hectáreas implantadas bajo este sistema. La expansión del modelo superintensivo responde a la búsqueda de mayor eficiencia, mecanización y adaptación a las nuevas exigencias productivas del sector.

El desafío de mejorar calidad y valor agregado

Además del manejo agronómico, el INTA proyecta incorporar nuevas líneas de investigación vinculadas al procesamiento industrial del aceite de oliva. Los trabajos futuros estarán enfocados en introducir mejoras en almazaras para aumentar el rendimiento industrial y potenciar la calidad del producto final.

Entre los objetivos aparecen la obtención de aceites de oliva virgen extra con mayor estabilidad oxidativa, mejor concentración de fenoles totales y mejores características organolépticas. La combinación entre eficiencia hídrica, mecanización y calidad industrial aparece hoy como uno de los grandes desafíos de la olivicultura argentina, en un mercado internacional cada vez más competitivo y exigente.