SENASA simplificó las habilitaciones de exportación de productos de origen animal
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) dio un nuevo paso en la modernización de los procesos vinculados al comercio exterior al aprobar un nuevo esquema para la habilitación de destinos de exportación de productos y subproductos de origen animal. La medida busca reducir la carga administrativa para las empresas, agilizar los tiempos de gestión y adaptar los procedimientos a las herramientas digitales que ya utiliza el organismo.
La actualización quedó formalizada mediante la Resolución 593/2026, que establece un procedimiento unificado para autorizar a los establecimientos exportadores y redefine los criterios para solicitar, mantener y renovar las habilitaciones. Entre los principales cambios se destacan la eliminación de los formularios en papel y el fin del vencimiento automático de las habilitaciones cada dos años, siempre que las plantas continúen cumpliendo las exigencias sanitarias y comerciales vigentes.
Un procedimiento digital y con reglas unificadas
La nueva normativa apunta a simplificar uno de los procesos más importantes para las empresas que comercializan alimentos de origen animal en mercados internacionales. Hasta ahora, la tramitación de exportación contemplaba instancias administrativas que requerían documentación física, un mecanismo que, según el organismo, había quedado desactualizado frente al avance de los sistemas digitales de gestión.
Con la entrada en vigencia de la resolución, las solicitudes dejarán de depender de formularios impresos y pasarán a canalizarse mediante las plataformas implementadas por el SENASA, lo que permitirá reducir tiempos administrativos, evitar duplicación de documentación y facilitar el seguimiento de cada expediente.

Además, el organismo estableció un procedimiento único con requisitos claramente definidos para todas las etapas del proceso. La norma contempla las condiciones necesarias para la solicitud, evaluación, otorgamiento y mantenimiento de las habilitaciones de exportación, incorporando criterios higiénico-sanitarios, operativos y documentales acordes con las exigencias de los distintos mercados internacionales.
Las habilitaciones ya no tendrán vencimiento automático
Uno de los cambios más relevantes introducidos por la Resolución 593/2026 es la eliminación del plazo fijo de vigencia que tenían las habilitaciones de exportación. Hasta ahora, los establecimientos debían renovar la autorización cada dos años, aun cuando mantuvieran intactas las condiciones bajo las cuales habían sido aprobados.
Con el nuevo esquema, las habilitaciones de exportación permanecerán vigentes de manera indefinida, siempre que los establecimientos continúen cumpliendo los requisitos establecidos tanto por la normativa nacional como por las exigencias sanitarias de los países o bloques económicos compradores.

Esto significa que las empresas seguirán sujetas a los controles oficiales y a los procedimientos de fiscalización del SENASA, pero ya no deberán afrontar renovaciones periódicas meramente administrativas cuando no existan modificaciones en sus condiciones de funcionamiento.
Desde el organismo explicaron que esta modificación permitirá optimizar recursos, reducir trámites de exportación innecesarios y concentrar los esfuerzos de control en la verificación permanente del cumplimiento sanitario, en lugar de repetir procedimientos administrativos que no aportaban cambios sustanciales.
Más eficiencia sin modificar las garantías sanitarias
La actualización normativa en torno a las habilitaciones de exportación responde a la evolución de los sistemas de gestión pública y a las nuevas demandas del comercio internacional, donde la agilidad administrativa se ha convertido en un factor clave para mejorar la competitividad de las exportaciones agroalimentarias.

En ese sentido, el SENASA destacó que el nuevo esquema consolida un marco regulatorio más eficiente, transparente y previsible, adaptado a las actuales herramientas de fiscalización y a las exigencias de los mercados externos, sin reducir los estándares de control sanitario que caracterizan al sistema argentino.
La resolución también busca brindar mayor previsibilidad a los establecimientos exportadores, que podrán mantener sus autorizaciones mientras acrediten el cumplimiento permanente de los requisitos exigidos por cada destino comercial. De esta manera, el organismo procura facilitar las operaciones de comercio exterior, disminuir la burocracia y fortalecer la competitividad de los productos de origen animal argentinos, manteniendo intactas las garantías de inocuidad, calidad y seguridad sanitaria que respaldan el acceso a los mercados internacionales.
