La Patagonia fortalece su producción con un estatus sanitario que abre mercados


La Patagonia argentina consolidó un modelo productivo que combina recursos naturales, calidad sanitaria y acceso a los mercados más exigentes del mundo. Con una superficie cercana a los 1,8 millones de kilómetros cuadrados, la región concentra actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras que encuentran en el estatus sanitario diferenciado uno de sus principales factores de competitividad.

Para preservar esa condición, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) desarrolla, junto con los gobiernos provinciales, la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA) y el sector privado, un conjunto de programas y controles destinados a proteger la sanidad animal y vegetal. La herramienta central es la barrera zoofitosanitaria patagónica, un sistema que impide el ingreso de plagas y enfermedades ausentes en la región.

La Patagonia comprende las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, además del sur de la provincia de Buenos Aires. Allí se desarrollan producciones emblemáticas como peras, manzanas, cerezas, cebolla, ovinos, bovinos, salmónidos y una importante actividad pesquera, pilares de numerosas economías regionales.

Cerezas
Foto: SENASA

Producciones que ganan espacio en el comercio exterior

La fortaleza sanitaria de la región se refleja en el volumen de sus exportaciones. Durante 2025, el SENASA certificó envíos al exterior de 337.835 toneladas de peras, 91.547 toneladas de manzanas y 5.295 toneladas de cerezas, productos que tienen como destino mercados con elevados estándares fitosanitarios.

Otro de los grandes protagonistas es la cebolla producida en el sur de Buenos Aires y Río Negro, una zona que representa el 56% de la superficie nacional destinada a este cultivo. Además, la región aporta aproximadamente la mitad de la producción argentina y prácticamente la totalidad de las exportaciones de este producto.

En el plano pecuario, la producción ovina continúa siendo la actividad ganadera más representativa de la Patagonia, con un stock superior a los 6,5 millones de cabezas. La certificación anual de carne ovina alcanza las 9.609,7 toneladas, de las cuales cerca de la mitad se exporta hacia mercados internacionales. A su vez, la producción lanera mantiene un fuerte perfil exportador con alrededor de 28.000 toneladas certificadas cada año.

Ovinos, ovejas
Foto: SENASA

Pesca y ganadería con respaldo sanitario

Además del liderazgo ovino, el sur bonaerense también posee una importante actividad bovina, especialmente en el partido de Patagones, donde se contabilizan alrededor de 270.000 cabezas destinadas a la producción de carne.

En tanto, la pesca constituye uno de los principales motores económicos de la Patagonia. En establecimientos terrestres y buques pesqueros se procesan especies como langostino, calamar, merluza hubbsi, merluza negra y centolla, entre otras. Durante 2025, el SENASA certificó unas 380.000 toneladas de productos pesqueros destinadas tanto al consumo interno como a la exportación.

Una barrera sanitaria que protege el patrimonio regional

La Patagonia mantiene reconocimientos sanitarios únicos en el país, entre ellos el de zona libre de plagas como la mosca de los frutos y Lobesia botrana, además de conservar desde 2002 el reconocimiento de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como región libre de fiebre aftosa sin vacunación.

A estos logros se suma una zona libre de enfermedades de los salmónidos, declarada ante el organismo internacional, además de la ausencia de patologías como anemia infecciosa equina, brucelosis caprina y, en Tierra del Fuego, tuberculosis y brucelosis bovina.

Cebollas
Foto: SENASA

Para preservar estas condiciones, el SENASA implementa un estricto sistema cuarentenario basado en la barrera zoofitosanitaria, integrada por controles en pasos terrestres, puertos y aeropuertos, junto con tratamientos específicos para frutas y otras mercaderías que podrían transportar plagas o enfermedades.

El compromiso de los viajeros también resulta fundamental

La conservación del estatus sanitario no depende únicamente de los organismos de control y de los productores, sino también de la colaboración de quienes ingresan a la Patagonia. La barrera zoofitosanitaria cuenta con 12 puestos terrestres fijos, tres móviles y controles permanentes en puertos y aeropuertos, donde se inspeccionan vehículos, cargas y equipajes.

Las autoridades recuerdan que existen productos de origen animal y vegetal cuyo ingreso está prohibido, precisamente para evitar la introducción de plagas y enfermedades ausentes en la Patagonia. El cumplimiento de estas medidas resulta esencial para proteger el patrimonio sanitario de toda la región.