Los granos aceleraron sus operaciones, pero cayó el ingreso de dólares
La agroindustria argentina atravesó julio con un fuerte incremento en la comercialización de granos, aunque el mayor movimiento de negocios no logró traducirse en una recuperación del ingreso de divisas. Según el Monitor Agroindustrial de CIARA-CEC, el complejo liquidó US$2.918 millones durante el mes, un 28,9% menos que en julio de 2025 y un 3% por debajo de junio.
A pesar de la caída interanual, el resultado no fue menor: julio quedó como el cuarto mejor registro histórico para ese mes. El dato muestra una combinación particular de mayor actividad comercial y una generación de dólares que continúa por debajo de los niveles alcanzados durante el año pasado.
El desempeño de los granos se dio en un contexto de elevada actividad industrial. La molienda de soja y girasol se mantuvo en niveles importantes y la capacidad instalada utilizada por la agroindustria llegó al 84%, un punto porcentual por encima de junio de 2025. Sin embargo, estos indicadores positivos no alcanzaron para compensar la menor liquidación acumulada.

La molienda de soja y girasol se mantiene elevada
Durante junio, la industria procesó 4,14 millones de toneladas de soja, apenas 1,2% menos que en mayo, pero el mayor volumen registrado para ese mes desde 2021. Entre enero y junio, la molienda acumuló 19,77 millones de toneladas, lo que representó un crecimiento del 1,8% frente al mismo período del año anterior.
El girasol mostró un desempeño todavía más destacado. La molienda alcanzó 549.000 toneladas en junio, apenas 0,3% menos que en mayo, mientras que el acumulado del primer semestre llegó a 2,87 millones de toneladas, con una suba interanual del 28,5%. A su vez, la materia prima importada explicó el 22% del volumen procesado.
El comportamiento de los derivados de estos granos también fue positivo. Los embarques de aceite de soja alcanzaron 688.000 toneladas y los de girasol llegaron a 228.000, ambos máximos mensuales. En el caso del aceite de girasol, las exportaciones acumuladas en el semestre crecieron 63,4%. Las colocaciones de harina y pellets de girasol también marcaron un récord y avanzaron 52,7% interanual.

Maíz y soja impulsaron el movimiento comercial
El maíz fue uno de los grandes protagonistas de julio dentro de los granos. Los productores negociaron 5,2 millones de toneladas, un volumen que representó un salto del 227% respecto de junio. Entre operaciones con precio establecido y fijaciones se contabilizaron 5,11 millones de toneladas.
Sin embargo, todavía existe un volumen importante pendiente de definición. El 11% de la campaña 2024/25 y el 34% de la campaña 2025/26 permanecían sin precio determinado. En soja, las operaciones alcanzaron 3,86 millones de toneladas, con una mejora mensual del 13,6%. Al sumar fijaciones, el volumen llegó a 4,04 millones, aunque todavía quedaba pendiente de vender o fijar precio el 57% de la producción 2025/26.
El trigo también mostró una mayor actividad. Durante julio se contabilizaron 1,61 millones de toneladas con precio, prácticamente el doble que un año atrás. El resultado refleja una recuperación de las operaciones comerciales y una mayor participación del cereal respecto del mismo período de 2025.

Más negocios, pero menos dólares
El contraste entre la actividad comercial de los granos y la generación de divisas quedó expuesto en el balance acumulado. Entre enero y julio, la agroindustria ingresó US$16.270 millones, un 16,7% menos que durante los primeros siete meses de 2025.
La caída adquiere relevancia porque durante 2026 se aplicaron distintos esquemas de reducción o eliminación temporal de los derechos de exportación a los granos, medidas que buscaban incentivar las ventas externas y acelerar la liquidación. Sin embargo, el mayor ritmo de comercialización no consiguió revertir la diferencia interanual.
El escenario deja como principal señal que la actividad de los granos se mantiene firme, pero todavía no alcanza para recuperar el nivel de divisas del año pasado. Con mayores volúmenes negociados, una molienda elevada y récords en algunos productos industriales, la evolución de los precios internacionales y el ritmo de las exportaciones serán determinantes para definir si el segundo semestre permite achicar esa brecha.
