Crecen las importaciones de carne mientras cae el consumo interno a mínimos de 20 años
El mercado de la carne vacuna atraviesa un escenario de contrastes en Argentina. Mientras las exportaciones continúan creciendo y generan un fuerte ingreso de divisas, las importaciones aumentan de manera acelerada y el consumo interno muestra una marcada retracción, alcanzando niveles que no se observaban desde hace dos décadas.
Según el último informe de Rosgan, durante los primeros cinco meses de 2026 las exportaciones de carne vacuna refrigerada y congelada totalizaron 271.400 toneladas por un valor de 1.833,7 millones de dólares. Los ingresos por ventas externas crecieron un 44,7% interanual, impulsados tanto por una mejora de los precios internacionales como por un incremento del 8% en los volúmenes exportados.
Al mismo tiempo, los datos del INDEC muestran que las importaciones de carne vacuna alcanzaron las 10.514 toneladas entre enero y mayo. Se trata de un aumento del 67% respecto de las 6.888 toneladas registradas en igual período de 2025 y de un crecimiento exponencial frente a las apenas 316 toneladas importadas durante los primeros cinco meses de 2024.

Brasil explica la mayor parte del crecimiento importador
El fuerte incremento de las compras externas tiene un claro protagonista. Brasil concentró el 85% de toda la carne vacuna importada por Argentina durante el período analizado, consolidándose como el principal proveedor del mercado local.
Entre enero y mayo ingresaron desde ese país 10.183 toneladas de carne vacuna, más del doble de las cerca de 5.000 toneladas registradas en igual lapso del año pasado. La competitividad de la producción brasileña y la evolución de los precios explican gran parte de este fenómeno.
Además, se observa un cambio en la composición de los productos importados. Aunque la carne congelada continúa representando la mayor parte de los ingresos, la participación de la carne enfriada aumentó significativamente, pasando de menos del 2,5% del total en 2025 al 17% actual.
Las exportaciones mantienen un fuerte dinamismo
Mientras las importaciones ganan terreno, las exportaciones continúan mostrando un desempeño destacado. Durante mayo se embarcaron aproximadamente 58.600 toneladas de carne vacuna, generando ingresos por 425,1 millones de dólares. Respecto de abril, los volúmenes exportados crecieron un 23,3% y la facturación avanzó un 28,6%, consolidando una recuperación significativa en la actividad comercial externa.

La comparación interanual también resulta favorable. Frente a mayo de 2025, el volumen exportado aumentó un 7,5%, mientras que los ingresos crecieron un 42,3%, una diferencia que refleja la mejora registrada en los precios internacionales.
La demanda externa continúa siendo uno de los principales motores del negocio cárnico argentino, permitiendo sostener un importante flujo de divisas para la economía nacional en un contexto de fuerte competencia global.
Menos carne disponible para el mercado local
Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones coincide con una reducción de la oferta destinada al consumo doméstico. Según Rosgan, entre enero y mayo la disponibilidad de carne vacuna para el mercado interno cayó un 11,1% respecto del mismo período del año anterior.
El consumo aparente total alcanzó las 855.750 toneladas res con hueso, reflejando una disminución significativa frente a 2025. Esta menor disponibilidad se produce en un escenario donde el mercado interno enfrenta dificultades para sostener los niveles históricos de demanda.
La reducción de la oferta para consumo local responde a múltiples factores, entre ellos la dinámica exportadora y los cambios que atraviesa la cadena de producción y comercialización de carne vacuna.

El consumo per cápita toca un piso histórico
Los datos correspondientes a mayo muestran con claridad el deterioro del consumo. El consumo per cápita descendió a 47,5 kilos anuales por habitante, registrando una caída del 6,1% en comparación con el mismo mes del año pasado.
Más allá de la baja interanual, el dato adquiere especial relevancia porque representa el nivel más bajo de los últimos 20 años para un mes de mayo. La cifra confirma una tendencia de largo plazo en la que la carne vacuna pierde participación dentro de la dieta de los argentinos.
