El Gobierno declaró la emergencia agropecuaria en Chubut, Mendoza y Santa Cruz
El Gobierno nacional oficializó la declaración de emergencia agropecuaria en las provincias de Chubut, Mendoza y Santa Cruz debido a los graves daños provocados por distintos fenómenos climáticos durante la campaña 2025/2026. Las medidas fueron publicadas este miércoles en el Boletín Oficial mediante las resoluciones 746/2026, 765/2026 y 792/2026, luego de las recomendaciones realizadas por la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios.
La decisión busca brindar alivio financiero e impositivo a productores afectados por sequías, heladas, granizo y fuertes vientos que golpearon con intensidad tanto a las economías regionales como a la actividad ganadera patagónica. El Ministerio de Economía avanzó así con la activación de los mecanismos previstos por la Ley 26.509 de Emergencia Agropecuaria.
Las resoluciones de emergencia agropecuaria contemplan distintos períodos de vigencia según la provincia y el tipo de daño registrado. Además, establecen que los productores deberán tramitar certificados provinciales para acceder a los beneficios previstos por el régimen nacional de asistencia.

Chubut y Santa Cruz, afectadas por la sequía y el viento
En la Patagonia, la emergencia agropecuaria alcanza a todas las explotaciones ganaderas de Chubut y Santa Cruz afectadas por la persistencia de condiciones climáticas extremas. La combinación de sequía, escasas precipitaciones y fuertes vientos deterioró severamente los recursos forrajeros y redujo la capacidad productiva de los establecimientos rurales, según detallaron las resoluciones oficiales.
Para Chubut, la declaración regirá desde el 7 de enero de 2026 hasta el 7 de enero de 2027. En tanto, en Santa Cruz el período establecido abarcará desde el 3 de febrero de 2026 hasta el 3 de febrero de 2027. El objetivo es permitir que los productores ganaderos afectados puedan acceder a herramientas de asistencia mientras intentan recomponer la actividad.
Las autoridades nacionales remarcaron que la situación en ambas provincias alcanzó niveles críticos debido a la continuidad de fenómenos climáticos adversos durante gran parte del último ciclo productivo. El impacto sobre los campos patagónicos volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la ganadería extensiva frente a eventos extremos cada vez más frecuentes.

Mendoza sufrió fuertes daños por heladas y granizo
En el caso de Mendoza, la emergencia agropecuaria fue declarada por las pérdidas ocasionadas por heladas tardías y tormentas de granizo que afectaron amplias zonas productivas de la provincia. La medida alcanza a explotaciones ubicadas en departamentos como San Rafael, Tunuyán, Tupungato, Rivadavia, San Martín, Junín, Lavalle, Maipú, General Alvear y Luján de Cuyo, entre otros.
La normativa mendocina diferencia entre emergencia y desastre agropecuario según el nivel de daño sufrido por cada establecimiento. Se considerará emergencia agropecuaria a los productores con pérdidas de entre el 50% y el 79% de la producción, mientras que el desastre agropecuario regirá para quienes registren daños superiores al 80%.
Para las explotaciones afectadas por heladas, la vigencia de la emergencia agropecuaria se extenderá desde el 1° de diciembre de 2025 hasta el 31 de marzo de 2027. En tanto, para los daños ocasionados por granizo el período comenzará el 1° de enero de 2026 y se extenderá hasta la misma fecha de finalización.

Beneficios fiscales y asistencia financiera
Las resoluciones nacionales establecen que los productores alcanzados por la emergencia deberán presentar certificados emitidos por las autoridades provinciales competentes para acceder a los beneficios contemplados por la legislación vigente.
Entre las herramientas previstas aparecen prórrogas impositivas, asistencia financiera y medidas especiales de alivio fiscal. Además, el Gobierno dispuso que organismos nacionales como la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y las entidades bancarias públicas arbitren los mecanismos necesarios para facilitar el acceso a esos beneficios.
Con estas medidas, la administración nacional busca contener el impacto económico generado por los fenómenos climáticos extremos sobre distintas actividades agropecuarias. La combinación de sequías prolongadas, heladas intensas y tormentas severas volvió a exponer las dificultades que enfrenta el sector productivo argentino frente a un escenario climático cada vez más complejo e imprevisible.
