Vacaciones de invierno: Senasa reforzó las recomendaciones para viajar a la Patagonia
Con el inicio de las vacaciones de invierno en distintas provincias, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recordó a quienes viajen hacia la Patagonia que existen restricciones para el ingreso de determinados productos de origen animal y vegetal, una medida clave para preservar el estatus sanitario diferenciado de la región y proteger su producción agropecuaria.
El organismo destacó que en todos los accesos terrestres y aéreos a la Patagonia se realizan controles cuarentenarios destinados a impedir el ingreso de plagas y enfermedades que podrían afectar la producción regional. Por ese motivo, inspectores del Senasa revisan vehículos, equipajes y mercaderías transportadas por los viajeros.
Un patrimonio sanitario que abre mercados
Además de ser uno de los principales destinos turísticos del país, la Patagonia posee un estatus zoofitosanitario diferencial que le permite acceder a algunos de los mercados internacionales más exigentes para la comercialización de productos agropecuarios.
Entre los principales reconocimientos sanitarios, la región es considerada libre de mosca de los frutos y zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, condiciones que representan una ventaja competitiva para las economías regionales y que requieren estrictos controles para mantenerse.
Bajo el lema “Patagonia, región única, sanidad diferenciada”, el Senasa trabaja de manera conjunta con los gobiernos provinciales y la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa), integrada por las provincias patagónicas, Buenos Aires y representantes del sector privado, con el objetivo de sostener ese patrimonio sanitario.

Qué productos no se pueden ingresar
Para evitar el ingreso de plagas y enfermedades, los viajeros tienen prohibido transportar una serie de productos de origen vegetal y animal hacia la región patagónica.
En el caso de los vegetales, no está permitido ingresar frutas y hortalizas que actúan como hospedantes de la mosca de los frutos, entre ellas cítricos, frutas de carozo como duraznos y ciruelas, frutas de pepita como manzanas y peras, además de granadas, higos, pimientos y paltas, con excepción de la variedad Hass.
Respecto de los alimentos de origen animal, la restricción alcanza a las carnes frescas con hueso, menudencias, productos elaborados de manera artesanal o casera sin identificación, piezas provenientes de cotos de caza y cueros frescos de especies susceptibles a la fiebre aftosa.
Estas medidas comprenden principalmente productos derivados de bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y algunas especies silvestres, como ciervos y jabalíes, considerados potenciales transmisores de enfermedades de importancia sanitaria.

Los alimentos que sí están permitidos
El Senasa aclaró que los turistas pueden ingresar a la Patagonia alimentos destinados al consumo personal o familiar, siempre que cumplan con determinadas condiciones sanitarias y de identificación.
Entre los productos autorizados figuran alimentos secos que no requieren refrigeración, como arroz, fideos, yerba, azúcar y otros artículos de almacén, además de productos lácteos correctamente envasados y rotulados, comidas cocidas listas para consumir y frutas y verduras que no sean hospedantes de la mosca de los frutos.
También está permitido transportar a la Patagonia cortes de carne sin hueso, embutidos frescos envasados al vacío y rotulados, así como embutidos secos y salazones sin hueso, siempre que provengan de establecimientos habilitados por el Senasa y cuenten con la identificación correspondiente.

La colaboración de los viajeros, un factor clave
Desde el organismo remarcaron que la participación de la ciudadanía resulta fundamental para conservar las condiciones sanitarias que distinguen a la Patagonia, ya que el éxito del sistema depende tanto de los controles oficiales como del cumplimiento de las normas por parte de quienes ingresan a la región.
La preservación del estatus sanitario de la Patagonia no solo protege la producción agropecuaria, sino que también favorece las exportaciones y fortalece la competitividad de las economías regionales, al garantizar el cumplimiento de los requisitos exigidos por los mercados internacionales.
Por ese motivo, el Senasa recomendó informarse antes de emprender el viaje y facilitar las inspecciones que se realizan en rutas, aeropuertos y demás puntos de ingreso, evitando transportar productos prohibidos que puedan comprometer la sanidad vegetal y animal.
