Aceiteros: sigue el conflicto, pero se abrió una instancia de diálogo
El conflicto salarial que mantiene enfrentados a los gremios aceiteros con las empresas nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera y Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) continúa sin una solución definitiva, aunque una nueva reunión realizada en el marco de la conciliación obligatoria dejó una señal alentadora para las partes. Si bien no hubo avances concretos en materia salarial, desde el sector empresario destacaron que se logró abrir una instancia de diálogo cuando faltan apenas días para el vencimiento de la conciliación obligatoria.
La disputa se arrastra desde fines de mayo, cuando el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo y la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) lanzaron un paro total de actividades en reclamo de una recomposición salarial.
Ante esa situación, la Secretaría de Trabajo de la Nación dictó una conciliación obligatoria por 14 días para evitar la paralización de una actividad estratégica para el comercio exterior argentino. Posteriormente, el organismo decidió extender la medida por una semana adicional, plazo que concluirá el próximo jueves y que aparece como una fecha clave para definir el futuro de la negociación.

Una negociación que sigue sin acuerdo
Tras el último encuentro entre las partes, desde CIARA-CEC reconocieron que todavía no existe un entendimiento respecto de la actualización salarial, aunque valoraron que el intercambio permitió retomar conversaciones que permanecían estancadas.
“No hubo acuerdos salariales, pero se inició el diálogo”, señalaron desde la entidad empresaria, que intenta evitar una nueva medida de fuerza que podría afectar el funcionamiento de las plantas aceiteras y de los puertos exportadores.
El sector industrial sostiene que durante los primeros meses del año ya otorgó incrementos salariales cercanos al 14%, cifra que consideran alineada con la evolución de la inflación acumulada, estimada en torno al 15%.
Como propuesta para avanzar en una solución, las compañías plantearon implementar ajustes mensuales vinculados directamente a la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, con el objetivo de preservar el poder adquisitivo de los salarios aceiteros a lo largo del año.

La postura sindical
Sin embargo, los representantes gremiales no aceptaron hasta ahora esa iniciativa. Aunque en las últimas semanas evitaron realizar declaraciones públicas sobre el estado de las negociaciones, trascendió que mantienen la intención de avanzar con un paro nacional una vez finalizada la conciliación obligatoria si no se alcanza un acuerdo satisfactorio.
La posibilidad de una nueva huelga genera preocupación tanto en la industria como en el complejo exportador, especialmente porque la Secretaría de Trabajo ya no tendría margen legal para extender nuevamente la conciliación.
Ante ese escenario, algunas terminales agroexportadoras comenzaron a adoptar medidas preventivas y resolvieron suspender determinados turnos de descarga de granos, a la espera de una definición sobre el conflicto.

Advertencias de la industria
Mientras intenta acercar posiciones con los sindicatos de aceiteros, el sector empresario también elevó el tono de sus advertencias. Desde CIARA-CEC remarcaron que, en caso de concretarse una medida de fuerza, las jornadas no trabajadas serán descontadas de los salarios, lo que representaría una pérdida cercana a los 150.000 pesos por cada día de paro.
Las empresas consideran que el conflicto excede el plano estrictamente salarial y sostienen que parte de los reclamos sindicales responde a motivaciones vinculadas con la coyuntura política y económica nacional.
Horas decisivas para el sector de aceiteros
La reunión prevista para este jueves aparece como la última oportunidad para alcanzar un entendimiento antes del vencimiento de la conciliación obligatoria. Tanto empresas como sindicatos aceiteros saben que una ruptura de las negociaciones podría derivar en un nuevo paro con impacto directo sobre la actividad industrial y las exportaciones.
Por eso, aunque las diferencias siguen siendo importantes, el hecho de que las partes hayan retomado el diálogo es visto como una señal positiva en medio de un conflicto de aceiteros que mantiene en vilo a uno de los sectores más relevantes de la economía argentina. Ahora, todas las miradas están puestas en las próximas horas, que serán determinantes para saber si prevalece el acuerdo o si el conflicto vuelve a escalar.
