El camino hacia un Angus campeón: genética, manejo y años de trabajo detrás de la excelencia
La Expo Angus de Otoño volvió a convertirse en un punto de encuentro para productores, estudiantes y criadores que buscan perfeccionar el trabajo en las cabañas. Durante la primera jornada de actividades, la pista Indoor fue escenario del “Camino de los Campeones”, un curso intensivo organizado por la Asociación Argentina de Angus junto con el Ateneo Angus. Allí, especialistas y referentes de la raza compartieron experiencias y conceptos sobre selección genética, manejo y preparación de animales de elite.
El presidente de la Asociación Argentina de Angus, Amadeo Derito, fue el encargado de abrir la actividad frente a una tribuna colmada de jóvenes que seguían atentamente cada explicación. Durante su exposición destacó que alcanzar un animal campeón es el resultado de un proceso largo y exigente. “Son pocos los que llegan a campeones”, expresó, y remarcó que esos ejemplares representan la punta de una pirámide genética que luego derrama excelencia sobre toda la ganadería.
Del dato genético al trabajo diario en la cabaña
El primero en ingresar de lleno en los aspectos técnicos fue Pablo Bustillo, integrante de Cabaña La Llovizna, quien explicó cómo se organiza la dirección genética de una cabaña. Según indicó, todo comienza con objetivos claros y medibles que permitan sostener una línea de trabajo consistente en el tiempo. Para eso, remarcó la importancia de utilizar herramientas como el Programa ERA y el sistema SIGA, desarrollado por la Asociación Angus.
Bustillo señaló que estos instrumentos permiten analizar las diferencias esperadas de progenie y tomar decisiones más precisas al momento de seleccionar reproductores. En ese sentido, destacó que la incorporación de tecnología y evaluación genética modificó profundamente la forma de producir animales de alta calidad dentro de las cabañas argentinas.

Además de la genética, el especialista subrayó la relevancia del manejo integral del establecimiento. Capacitar al personal, monitorear permanentemente las variables productivas y mantener la paciencia fueron algunos de los conceptos que repitió durante su exposición. “Los resultados se verán dentro de tres años”, explicó, al remarcar que los procesos de mejoramiento demandan continuidad y planificación.
La funcionalidad como eje central de la selección
La jornada continuó con la presentación de Alfonso Bustillo, expresidente de la Asociación Argentina de Angus, quien puso el foco en la funcionalidad de los animales. Según explicó, cada ejemplar debe ser superior al anterior y responder a criterios productivos concretos. “La fertilidad no se negocia”, afirmó, al señalar que una vaca que no logra preñarse en igualdad de condiciones respecto de sus pares debe ser descartada.
Durante su exposición, Bustillo insistió en que el negocio ganadero debe apoyarse sobre cuatro pilares fundamentales: manejo, genética, nutrición y sanidad. También destacó la importancia de trabajar con evaluación genómica y DEPs enriquecidos, herramientas que permiten anticipar decisiones y acelerar los procesos de selección. Para muchos asistentes, la combinación entre información genética y observación productiva aparece hoy como una de las grandes claves del mejoramiento animal.

Qué buscan los jurados en un Angus campeón
La actividad también incluyó demostraciones prácticas dentro de la pista. Mientras realizaba tareas de corte y peinado sobre una ternera, Francisco Eyherabide explicó cómo se preparan los animales antes de una exposición y de qué manera pueden resaltarse sus principales virtudes. La correcta presentación de los ejemplares también forma parte del proceso que lleva a un reproductor a destacarse en las pistas.
El cierre estuvo a cargo de Juan Martín Ojea, director de Angus y jurado internacional, quien detalló cuáles son las características que más se valoran en las exposiciones. “Buscamos que sean carniceros”, resumió, al describir animales anchos, profundos y con gran desarrollo muscular, especialmente en los cuartos y el lomo.

En los machos se observan especialmente los aplomos y la estructura trasera, mientras que en las hembras se priorizan la corrección estructural, la suavidad y las buenas ubres para alimentar correctamente a los terneros. Finalizada la actividad, los asistentes recibieron certificados y participaron de sorteos organizados por la Asociación. Para Derito, el mensaje final fue claro: el trabajo de un campeón continúa luego en el campo, multiplicando genética y elevando la calidad de todo el rodeo.
