La genética argentina suma presencia en Uruguay con el envío de bovinos reproductores


En un nuevo paso para la inserción internacional del sector ganadero, se concretó la exportación de bovinos reproductores desde la provincia de La Pampa hacia Uruguay. La operación fue certificada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, que supervisó el cumplimiento de todos los protocolos sanitarios exigidos para este tipo de envíos.

El embarque incluyó un total de siete animales —un macho y seis hembras— provenientes de un establecimiento rural ubicado en la zona de Eduardo Castex. Se trata de ejemplares con destino reproductivo, lo que implica estándares sanitarios y de control más estrictos que los aplicados a otras categorías de hacienda.

Controles sanitarios rigurosos antes del embarque

Previo a la exportación, los bovinos cumplieron con una cuarentena obligatoria de 30 días, supervisada por agentes del Centro Regional La Pampa-San Luis del SENASA. Durante ese período, se realizaron controles exhaustivos para descartar la presencia de enfermedades que pudieran comprometer la sanidad del rodeo de destino.

Entre los análisis efectuados se incluyeron pruebas para brucelosis, diarrea viral bovina, campilobacteriosis, tricomoniasis y lengua azul, además de estudios específicos para detectar tuberculosis bovina. Todos los resultados arrojaron valores negativos, condición indispensable para avanzar con la certificación sanitaria.

Este tipo de controles no solo responde a exigencias del país importador, sino que también forma parte de los estándares internacionales que regulan el comercio de animales vivos, especialmente cuando se trata de reproductores.

Bovinos, Senasa
Foto: SENASA

Vacunación y tratamiento sanitario integral

En paralelo a los estudios de laboratorio, los bovinos recibieron un tratamiento sanitario integral que incluyó la aplicación de antiparasitarios internos y externos. Asimismo, se verificó que contaran con las vacunas obligatorias, aplicadas al menos 15 días antes del embarque.

En este sentido, se constató la inmunización contra carbunclo y fiebre aftosa, dos enfermedades de alto impacto en la producción ganadera y que forman parte de los requisitos sanitarios básicos para exportación.

Otro aspecto clave fue la condición del establecimiento de origen de los bovinos. Según la normativa vigente, el predio donde se realiza la cuarentena no debe registrar antecedentes sanitarios en los últimos 90 días, una exigencia que busca minimizar riesgos y garantizar la sanidad del envío.

Certificación oficial y trazabilidad

Una vez cumplidos todos los requisitos y con los resultados negativos de los análisis, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria emitió el certificado sanitario de exportación. Este documento acompañó el traslado de los bovinos y avaló oficialmente su estado sanitario.

Bovinos
Foto: SENASA

La certificación no solo valida la condición de los bovinos, sino que también garantiza la trazabilidad del proceso, desde el establecimiento de origen hasta el destino final. Este aspecto resulta clave para sostener la confianza entre países y facilitar el comercio internacional.

Un impulso para la genética bovina argentina

La exportación de bovinos reproductores representa un segmento estratégico dentro de la cadena ganadera, ya que implica la transferencia de genética de alto valor productivo. En este caso, el envío a Uruguay refuerza los vínculos comerciales y abre nuevas oportunidades para el desarrollo del sector.

Estas operaciones reflejan el trabajo conjunto entre productores y organismos sanitarios, orientado a mantener altos estándares de calidad y sanidad, condiciones esenciales para competir en mercados cada vez más exigentes.

Además, la colocación de genética en el exterior contribuye a posicionar a la Argentina como un proveedor confiable, no solo de carne, sino también de tecnología aplicada a la producción ganadera.

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Sanidad y comercio, una relación clave

El cumplimiento estricto de los protocolos sanitarios es uno de los pilares que sostienen este tipo de operaciones. Cada exportación de bovinos vivos implica una coordinación precisa entre el sector privado y el SENASA, que actúa como autoridad de control.

En un escenario global donde las barreras sanitarias tienen un peso creciente, garantizar procesos seguros y transparentes se vuelve fundamental para sostener y ampliar mercados.

De este modo, la exportación de bovinos desde La Pampa no solo representa una operación puntual, sino también un ejemplo del potencial de la ganadería argentina para seguir creciendo en el comercio internacional, apoyada en la calidad de su genética y en la solidez de sus sistemas de control sanitario.