Vitivinicultura: el INTA acelera la adopción de tecnología digital
La vitivinicultura argentina atraviesa una etapa en la que la digitalización comienza a ocupar un lugar central en la gestión del negocio, desde las tareas realizadas en el viñedo hasta el procesamiento y la comercialización del vino. Frente a mercados más exigentes, mayores costos operativos, la necesidad de producir de manera sostenible y el descenso del consumo, las herramientas AgTech aparecen como una alternativa para mejorar la eficiencia y agregar valor.
En este contexto, el INTA publicó la “Cartilla de soluciones tecnológicas para la cadena vitivinícola argentina”, un documento que reúne herramientas desarrolladas para distintas etapas de la vitivinicultura. La propuesta busca acercar conocimiento a productores, técnicos, prestadores de servicios y tomadores de decisiones, y facilitar la evaluación e incorporación de tecnologías que permitan avanzar en la transformación digital del sector.

Mecanización para reducir costos en el viñedo
Uno de los primeros eslabones donde la tecnología genera cambios dentro de la vitivinicultura es el trabajo a campo. La mecanización de las labores vitícolas permite reducir la dependencia de tareas manuales intensivas, mejorar los tiempos operativos y disminuir el esfuerzo físico de los trabajadores. Entre las alternativas aparecen sistemas como box pruning y minimal pruning, que modifican los esquemas tradicionales de poda.
Fernando Barcia, investigador del INTA Junín, Mendoza, explicó que la poda mecanizada sucesiva bajo el sistema box pruning incrementa la cantidad de pitones y de brotes productivos, lo que puede mejorar el potencial productivo y la calidad de la uva. A esta tecnología se suma un banco mecánico de cosecha desarrollado por el IPAF Cuyo, que permite reducir aproximadamente 10% los tiempos de acarreo.
Para los establecimientos de menor superficie también existen soluciones específicas. El microtractor Chango del INTA apunta a productores con hasta 10 hectáreas, un segmento que representa 12.293 viñedos, equivalentes al 72% del total.

Drones y satélites para conocer el estado de las plantas
La incorporación de información obtenida desde el aire y el espacio abre otra posibilidad para la vitivinicultura: detectar antes los problemas que afectan al cultivo. Las imágenes captadas mediante drones, celulares y satélites permiten identificar síntomas tempranos de enfermedades, elaborar mapas de vigor vegetativo, detectar estrés hídrico y reconocer diferencias dentro de una misma finca.
Georgina Escoriaza, del INTA Mendoza, señaló que el objetivo es desarrollar herramientas capaces de detectar enfermedades de manera rápida, específica y temprana, para facilitar decisiones de manejo que mejoren productividad, rentabilidad y calidad de la fruta. Los índices espectrales NDVI, NDRE y PRI permiten analizar el estado de las plantas con un nivel de detalle difícil de alcanzar mediante recorridas convencionales.
La información para la vitivinicultura también adquiere relevancia frente a la necesidad de optimizar el uso del agua. Ensayos realizados por el INTA Junín registraron diferencias de hasta 60% en el vigor de las plantas según el manejo hídrico aplicado. Facundo Calderón, responsable del Servicio de Verificación y Validación AgTech, explicó que estos datos pueden utilizarse para programar el riego localizado y ajustarlo al vigor de las plantas y a las posibilidades operativas de cada establecimiento.

Plataformas para gestionar y tomar decisiones
La digitalización de la vitivinicultura también alcanza la etapa posterior a la producción de uva. MicroWine Predictor permite anticipar alteraciones microbiológicas en vinos y mostos, estimar su vida útil y diseñar planes preventivos de monitoreo. Por su parte, la aplicación El Galpón facilita el control de insumos agrícolas, incluyendo stock, vencimientos e historial de movimientos, y puede utilizarse sin conexión a internet.
Otra herramienta es Criollo Atomizadores, orientada a calcular parámetros de pulverización más eficientes. Según el INTA, su utilización puede generar reducciones de costos de entre 2% y 10% y disminuir el impacto ambiental mediante un uso más preciso de agroquímicos.
La propuesta para la vitivinicultura se completa con Tracewindu, una plataforma que incorpora tecnología blockchain para fortalecer la trazabilidad, validar el origen del vino y registrar la huella ambiental de las distintas etapas productivas, en el marco de un proyecto internacional financiado por la Unión Europea.
