Las lluvias reaniman al trigo de la región núcleo y sostienen los rindes
Las lluvias registradas durante la primera semana de octubre marcaron un punto de inflexión para los cultivos de trigo de la región núcleo, luego de varias semanas condicionadas por la falta de agua y las heladas. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la región recibió un promedio de 48 milímetros, con acumulados que superaron los 100 milímetros en algunas localidades. Las precipitaciones llegaron en una etapa decisiva para la definición del rendimiento y permitieron recuperar parte del potencial productivo que se encontraba comprometido.
El cambio en las condiciones meteorológicas renovó las expectativas de los productores y técnicos, especialmente en los sectores que recibieron los mayores aportes de agua. En los lotes donde llovieron más de 40 milímetros se espera una recuperación de los potenciales de rendimiento, de acuerdo con los relevamientos realizados por los especialistas de la región.
Aunque las proyecciones para el trigo todavía están por debajo de los resultados excepcionales de la campaña anterior, vuelve a tomar fuerza la posibilidad de superar los 40 quintales por hectárea en amplias zonas agrícolas.

Los acumulados de lluvia mejoraron la condición del trigo
Las precipitaciones tuvieron una distribución desigual, con los registros más elevados concentrados en el este de la región núcleo, particularmente en el sur santafesino y el norte bonaerense. Ramallo encabezó los acumulados con 102,8 milímetros, seguido por Pujato, con 97 milímetros; Zavalla, con 85; Rosario, con 83; y Montes de Oca, con 80,4 milímetros.
El trigo atraviesa actualmente diferentes etapas de desarrollo: el 30% del área se encuentra en hoja bandera, el 25% en espigazón y otro 25% en encañazón. Además, un 17% ingresó en espigazón y un 3% ya alcanzó la floración, según la distribución informada por la BCR. La disponibilidad de agua resulta fundamental para atravesar estas fases sin profundizar las pérdidas de rendimiento que habían provocado la sequía y las bajas temperaturas de principios de septiembre.
La mejora también se reflejó en la condición del trigo. Los lotes calificados como regulares disminuyeron cinco puntos porcentuales y representan ahora apenas el 2% del área relevada. En tanto, el 10% presenta una condición excelente, el 53% se encuentra muy bueno y el 35% restante está en estado bueno.

Qué rindes esperan los técnicos en cada zona
Las estimaciones varían según la distribución de las lluvias y el impacto previo de la falta de humedad y las heladas. En Carlos Pellegrini, los especialistas consideran que las precipitaciones llegaron a tiempo para recuperar parte del potencial perdido y proyectan rindes cercanos a los 40 quintales por hectárea, aunque alrededor de un 20% inferiores a los del ciclo pasado. En Cañada de Gómez, las expectativas son más elevadas y superan los 50 quintales.
En María Susana, Casilda y Sanford también se manejan proyecciones de entre 40 y 50 quintales por hectárea. En Bigand, los lotes de trigo que recibieron más de 30 milímetros muestran mejores perspectivas, con rindes estimados en torno a los 40 quintales. Sin embargo, las heladas dejaron pérdidas de macollos y plantas en algunos cuadros, donde las mermas podrían alcanzar el 20%.
En Pergamino y Rojas, las expectativas se ubican por debajo de los resultados extraordinarios de la campaña anterior, cuando se alcanzaron entre 80 y 90 quintales por hectárea. Aun así, algunos lotes podrían alcanzar entre 60 y 65 quintales por hectárea. En el sudeste de Córdoba, las lluvias contribuirán a completar el llenado de los granos y favorecer la calidad del trigo.

El cambio climático renueva las expectativas de lluvias
El consultor de GEA/BCR, Alfredo Elorriaga, definió la primera semana de octubre como un punto de inflexión para dejar atrás la escasez de precipitaciones que afectó al centro de la región pampeana. Según explicó, comenzó a consolidarse una circulación atmosférica más propia de la primavera, con mayor humedad aportada por vientos cálidos del norte y noreste.
Los pronósticos anticipan lluvias y tormentas de amplia cobertura sobre el centro y noreste del país, alternadas con períodos de estabilidad hasta el cierre de la primera quincena de octubre. La evolución de esas precipitaciones será determinante para consolidar la recuperación del trigo.
