SENASA actualiza las normas para la elaboración de margarinas
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) avanzó en la actualización de la normativa vinculada con la elaboración de margarinas, una medida que busca adaptar las regulaciones a las tecnologías de control sanitario que hoy utiliza la industria alimentaria. La decisión forma parte del proceso de modernización normativa que el organismo viene impulsando en distintos sectores productivos.
La modificación fue oficializada mediante la Resolución 475/2026, que derogó una serie de disposiciones contenidas en el Decreto 4238/68. Se trata de requisitos que durante décadas funcionaron como herramientas para prevenir fraudes, pero que actualmente fueron superados por sistemas de trazabilidad y control mucho más precisos y eficientes.
Qué cambios introduce la resolución
Entre las modificaciones más relevantes aparece la eliminación de la obligación de incorporar sustancias testigo durante la elaboración de margarinas. Hasta ahora, la normativa exigía la utilización de almidones en proporciones de entre 1% y 3% o de aceite de sésamo como mecanismo para identificar posibles adulteraciones.
La resolución también elimina la prohibición que impedía elaborar o almacenar manteca de leche en establecimientos dedicados a la producción de margarinas. Esa restricción había sido incorporada en una etapa en la que los controles disponibles eran limitados y se buscaba evitar eventuales confusiones o sustituciones entre productos.
Según explicó el SENASA, ambas exigencias respondían a criterios válidos para la época en que fueron implementadas, pero hoy perdieron sentido práctico frente a herramientas analíticas capaces de verificar la autenticidad de los alimentos con un nivel de precisión muy superior.

Más tecnología y menos exigencias innecesarias
La actualización normativa en torno a las margarinas se sustenta en los avances registrados en materia de trazabilidad, análisis de laboratorio y fiscalización sanitaria. Actualmente, los organismos de control cuentan con sistemas que permiten realizar seguimientos detallados de materias primas, procesos industriales y productos terminados.
Gracias a estas tecnologías, la detección de irregularidades ya no depende de mecanismos preventivos incorporados al producto, sino de procedimientos analíticos que permiten verificar su composición y origen de manera directa. Esto posibilita mantener los estándares sanitarios sin necesidad de sostener requisitos considerados obsoletos.
Desde el organismo remarcaron que la derogación de estas disposiciones no implica una reducción de controles en la elaboración de margarinas. Por el contrario, la medida reconoce que las herramientas actuales ofrecen mayores garantías de calidad e inocuidad que las previstas originalmente por la normativa de 1968.

Beneficios para la industria alimentaria
Uno de los principales efectos de la resolución será la simplificación de los procesos productivos. Al eliminar exigencias que ya no cumplen una función relevante, las empresas podrán trabajar con mayor flexibilidad y reducir determinadas cargas operativas asociadas a la elaboración de margarinas.
La medida también favorece una gestión más eficiente de las plantas industriales, ya que deja sin efecto restricciones que habían quedado desactualizadas frente a las capacidades actuales de control. En este contexto, la modernización regulatoria apunta a mejorar la competitividad sin resignar los estándares sanitarios vigentes.
Para el sector, la adecuación de las normas representa un paso importante hacia esquemas regulatorios más dinámicos y alineados con la realidad tecnológica de la industria alimentaria. La iniciativa reconoce cambios que ya forman parte de la práctica cotidiana en materia de control y fiscalización.

Una regulación adaptada a los tiempos actuales
La actualización impulsada por el SENASA en torno a las margarinas se inscribe en una estrategia más amplia destinada a revisar normativas históricas que permanecieron vigentes durante décadas. El desafío consiste en conservar los objetivos sanitarios originales mientras se eliminan procedimientos que perdieron utilidad frente a los avances tecnológicos.
Con esta decisión, el organismo busca consolidar un sistema regulatorio más eficiente en la elaboración de margarinas, basado en herramientas modernas de control y verificación sanitaria, capaz de responder a las necesidades actuales de la industria y de los consumidores.
La resolución reafirma que la simplificación normativa y la seguridad alimentaria no son objetivos incompatibles. Por el contrario, el uso de nuevas tecnologías permite avanzar hacia regulaciones más ágiles y efectivas, manteniendo intactas las garantías de calidad e inocuidad que exige el mercado.
