Un robot argentino promete revolucionar el control de plagas con inteligencia artificial


En un contexto global donde las pérdidas agrícolas por plagas y enfermedades alcanzan cifras alarmantes, la ciencia argentina dio un paso innovador. Pedro Bocca, investigador del Conicet, desarrolló un robot con inteligencia artificial capaz de diagnosticar y tratar cultivos en tiempo real, una tecnología que busca mejorar la eficiencia productiva y reducir el impacto ambiental.

Según datos de la FAO, cerca del 40% de la producción agrícola mundial se pierde cada año por estos factores. Frente a este desafío, el desarrollo liderado por Bocca —ingeniero electromecánico del Instituto de Automática (INAUT-Conicet, Universidad Nacional de San Juan)— propone un cambio de paradigma en el manejo sanitario de los cultivos, al reemplazar las fumigaciones masivas por intervenciones precisas.

El robot fue diseñado inicialmente para olivares, pero su potencial va más allá. La tecnología puede adaptarse a cualquier cultivo arbóreo, lo que abre la puerta a su aplicación en distintas economías regionales y sistemas productivos.

Picudo Negro

De la fumigación masiva a la aplicación inteligente

A diferencia de los métodos tradicionales, que aplican agroquímicos sin discriminar entre plantas sanas y enfermas, el robot desarrollado por Bocca permite una intervención selectiva. El equipo utiliza un sistema mecatrónico que integra mecánica, electrónica e informática para automatizar el proceso de detección y tratamiento, logrando una dosificación precisa.

“Los sistemas actuales fumigan de forma masiva apenas detectan una enfermedad, sin diferenciar”, explicó el investigador de acuerdo a LA NACIÓN. En contraste, su desarrollo apunta a optimizar el uso de insumos, reduciendo costos y minimizando el impacto ambiental.

Este enfoque no solo mejora la eficiencia económica, sino que también responde a las crecientes demandas de sustentabilidad en la producción agrícola. La reducción en el uso de pesticidas disminuye la contaminación y protege la salud de los trabajadores rurales, un aspecto cada vez más relevante en la agenda del sector.

Cómo funciona el sistema en tiempo real

Uno de los aspectos más destacados del robot es su capacidad de operar directamente en el campo. A diferencia de muchos sistemas de inteligencia artificial entrenados en condiciones de laboratorio, este desarrollo fue alimentado con más de 4000 imágenes reales de hojas de olivo, captadas en situaciones diversas de luz y entorno.

Robot, Tecnología
Foto: LA NACIÓN

Gracias a este entrenamiento, el sistema alcanza una precisión cercana al 90% en la detección de plagas, incluso en condiciones adversas como sombras o iluminación deficiente. Esta capacidad de adaptación resulta clave para su aplicación práctica en ambientes productivos.

El funcionamiento del robot se basa en una secuencia coordinada que se completa en menos de diez segundos. Una cámara frontal captura imágenes mientras el equipo avanza, y un sistema de IA analiza cada hoja para determinar si está sana o enferma. En caso de detectar anomalías, se activa un brazo robótico que aplica el tratamiento de manera dirigida.

Una herramienta con impacto productivo y ambiental

El potencial del robot va más allá del control puntual de plagas. Según explicó Bocca, el sistema permite implementar estrategias preventivas, predictivas y correctivas, ajustando la intensidad del tratamiento según el nivel de riesgo en cada zona del cultivo.

Por ejemplo, en áreas infectadas se puede aplicar el producto al 100%, mientras que en sectores cercanos se reduce al 50% y en zonas alejadas al 25%. Esta lógica de manejo inteligente optimiza el uso de insumos y mejora la planificación sanitaria, contribuyendo a una producción más sustentable.

Actualmente, el equipo trabaja en nuevas aplicaciones, como la adaptación del sistema a cultivos cítricos para combatir enfermedades como el HLB. Además, se busca avanzar en el mapeo integral de los lotes para mejorar la toma de decisiones a escala productiva.

Langostas, plaga, Córdoba

Del desarrollo científico al campo

El proyecto se encuentra en una etapa clave: la búsqueda de socios para su producción a escala. El objetivo es llevar esta innovación a los sistemas agrícolas intensivos y evaluar su desempeño en condiciones reales de campo, incluyendo su montaje en maquinaria como tractores.

“Queremos medir el nivel de ahorro que genera el sistema”, señaló Bocca. La expectativa es que, además de mejorar la eficiencia, la tecnología contribuya a aumentar la productividad agrícola de manera sostenible, un desafío central en un mundo con creciente demanda de alimentos.