Golpazo para River: Aldosivi lo eliminó en 16avos de la Copa Argentina
River comenzó el segundo semestre de la peor manera. El equipo de Eduardo Coudet cayó 3-1 frente a Aldosivi en los 16avos de final de la Copa Argentina y quedó eliminado de una competencia que representaba una de sus principales oportunidades para clasificar a la Copa Libertadores 2027. Lejos de tratarse de un accidente futbolístico, el conjunto marplatense fue ampliamente superior y aprovechó cada una de las debilidades del Millonario.
La derrota dejó un fuerte impacto en el mundo riverplatense. Mientras la ilusión por los refuerzos y el nuevo proyecto futbolístico generaba expectativas, el estreno oficial terminó convertido en un duro golpe deportivo y anímico, con un equipo que nunca encontró respuestas frente a un rival que ejecutó su plan a la perfección.
Un Aldosivi ordenado y un River sin respuestas
El conjunto dirigido por Israel Damonte sorprendió desde el inicio con un planteo inteligente. Dos líneas compactas, presión en la mitad de la cancha y ataques rápidos por los costados fueron suficientes para desarticular por completo a River, que monopolizó la posesión de la pelota pero jamás logró traducir ese dominio en situaciones de verdadero peligro.
El Tiburón golpeó en los momentos justos. Tomás Fernández abrió el camino y luego apareció Cordero para establecer el 2-0 que desató el desconcierto total en las tribunas. Los hinchas comenzaron a exigir una reacción con el clásico “movete, River”, mientras Coudet decidió modificar el equipo antes del entretiempo con los ingresos de Lucas Beltrán y Arambarri. Los cambios, sin embargo, no alteraron el desarrollo de un partido completamente controlado por Aldosivi.

Fernández brilló y expuso las falencias del Millonario
La gran figura de la noche fue Tomás Fernández. El delantero, surgido de Boca y con un recorrido de varios préstamos antes de quedar libre, firmó un doblete memorable para convertirse en el protagonista de una clasificación histórica del equipo marplatense.
Aldosivi también encontró una enorme ventaja por el sector derecho de la defensa de River. Giovanni González tuvo un debut para el olvido y sufrió constantemente los avances de Laurelli, mientras Juan Cruz Meza nunca logró colaborar en la marca. Las dificultades defensivas volvieron a quedar expuestas y reforzaron la necesidad de incorporar jerarquía en una última línea que mostró demasiadas fisuras.
El dominio de la pelota no alcanzó
Las estadísticas reflejaron un dato engañoso. River terminó con cerca del 78% de la posesión, pero nunca logró convertir ese control en fútbol ofensivo ni inquietar seriamente al arquero Chicco, que atravesó una noche con muy pocas intervenciones.
La circulación fue lenta, los controles imprecisos y los centros encontraron siempre a la defensa rival. Tampoco hubo cambio de ritmo ni creatividad para romper el esquema marplatense. El equipo quedó partido, sin ideas y con enormes dificultades para generar juego, una explicación que también alimenta el interés de la dirigencia por sumar futbolistas de mayor desequilibrio como Thiago Almada y Ángel Correa.
Entre las pocas notas positivas apareció el juvenil Lautaro Pereyra, que ingresó con personalidad e intentó cambiar la imagen del equipo. En cambio, los refuerzos tampoco lograron marcar diferencias: Borré estuvo impreciso, Beltrán participó poco y Arambarri nunca consiguió adueñarse del mediocampo.

Un inicio de semestre que enciende las alarmas
El descuento de River apenas sirvió para decorar el resultado. Aldosivi cerró la victoria con autoridad y selló una de las mayores sorpresas de la Copa Argentina, eliminando con absoluta justicia a uno de los candidatos al título.
Para River, el impacto va mucho más allá de una derrota. La eliminación temprana significa perder una vía directa hacia la Copa Libertadores 2027 y deja al equipo obligado a reaccionar rápidamente en el resto de las competencias. Con apenas un partido oficial disputado en el semestre, el ciclo de Coudet ya enfrenta su primer gran desafío: reconstruir la confianza de un plantel que comenzó el segundo semestre con un inesperado y doloroso papelón.
