Isla Martín García: intensifican acciones para frenar el avance del picudo rojo


El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) avanza con un operativo intensivo en la Isla Martín García para contener el foco de picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), una de las plagas más destructivas a nivel mundial. La intervención se da en el marco de la emergencia fitosanitaria declarada a comienzos de este año, mediante la Resolución 133/2026, tras la detección del insecto en la zona.

Durante los últimos días, las tareas se concentraron en la remoción de ejemplares afectados, una medida considerada clave para frenar la propagación del picudo rojo. El operativo incluyó la erradicación de palmeras de gran porte, especialmente aquellas ubicadas en áreas de riesgo para la población, el tendido eléctrico y las construcciones.

Para estas tareas fue necesario desplegar personal especializado, capaz de realizar maniobras de trepa y derribos dirigidos. La complejidad del trabajo responde tanto a las dimensiones de los árboles como a su ubicación en zonas sensibles, lo que obliga a extremar medidas de seguridad y planificación.

Picudo rojo, palmera, Isla Martín García
Foto: Senasa

Capacitación y trabajo articulado en el territorio

El plan de contingencia no solo se centra en la erradicación del picudo rojo, sino también en la capacitación y el fortalecimiento técnico. En este sentido, el Senasa convocó a profesionales de distintas regiones del país. Los técnicos participaron activamente en las tareas de campo mientras recibían formación específica, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante la plaga.

En paralelo, se desarrollaron instancias de capacitación en el continente. En el municipio de San Fernando, especialistas del organismo brindaron jornadas técnicas orientadas a la detección temprana y el manejo del insecto. El objetivo es anticiparse a una posible expansión fuera de la isla, reforzando la preparación en zonas cercanas.

Las acciones se llevan adelante de manera coordinada con organismos provinciales, entre ellos la Dirección Provincial de Islas y los ministerios de Ambiente y de Desarrollo Agrario bonaerenses. Este enfoque interinstitucional permite optimizar recursos y garantizar una intervención más efectiva, adaptada a las particularidades del territorio.

Picudo Rojo
Foto: Senasa

El rol clave de la cooperación internacional

En este operativo también resulta fundamental el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El organismo internacional aporta asistencia técnica y respaldo en la implementación de estrategias de control, en línea con experiencias desarrolladas en otros países afectados por el picudo rojo.

El picudo rojo es conocido por su alta capacidad de destrucción. Ataca a más de 35 especies de palmeras, perforando su estructura interna hasta provocar su debilitamiento y muerte. Su detección temprana resulta compleja, ya que los síntomas visibles aparecen cuando el daño ya es avanzado, lo que obliga a actuar con rapidez una vez identificado el foco.

En este contexto, el apoyo de la FAO contribuye a fortalecer las capacidades locales. La transferencia de conocimientos y herramientas resulta clave para enfrentar una amenaza que tiene antecedentes de rápida expansión en distintas regiones del mundo, con consecuencias severas sobre el patrimonio vegetal.

Picudo Rojo, Palmera, Isla Martín García
Foto: Senasa

Un plan integral para evitar la dispersión

Las tareas que se desarrollan en la isla forman parte de un plan de contingencia más amplio, orientado a reducir el riesgo de dispersión del picudo rojo. La erradicación de palmeras afectadas es una medida drástica pero necesaria, ya que permite eliminar los sitios donde el picudo se reproduce y continúa su ciclo biológico.

Al mismo tiempo, las autoridades ponen el foco en la prevención. El monitoreo constante, la capacitación y la articulación institucional son herramientas fundamentales para sostener el control en el tiempo. El desafío principal es evitar que el picudo rojo alcance el continente, donde podría encontrar condiciones favorables para su expansión.

La situación en la Isla Martín García se sigue de cerca, no solo por su valor ambiental y patrimonial, sino también por el riesgo que representa para otras regiones. El éxito del operativo dependerá de la continuidad de las acciones y del compromiso coordinado entre organismos, en un escenario que exige respuestas rápidas y sostenidas para proteger las especies de palmeras y el entorno natural.