Hipomagnesemia: cómo prevenir una enfermedad que causa muertes repentinas en los rodeos
Con la llegada del invierno, la hipomagnesemia vuelve a convertirse en una de las principales amenazas sanitarias para la ganadería bovina. También conocida como “tetania de los pastos”, esta enfermedad metabólica afecta principalmente a vacas y vaquillonas en el último tramo de la gestación y durante la lactancia, y puede provocar la muerte de los animales sin presentar síntomas previos. Por ese motivo, especialistas insisten en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar pérdidas productivas y económicas.
El médico veterinario Horacio Pessi, asesor técnico de Biogénesis Bagó, advirtió en diálogo con ZonaCampo que una vez que aparecen los signos clínicos el problema ya está instalado en el rodeo. Por eso, recomienda anticiparse mediante una adecuada suplementación mineral, un correcto manejo nutricional y un monitoreo permanente de las categorías de mayor riesgo, especialmente durante los meses de bajas temperaturas.
Una enfermedad asociada al invierno y al manejo nutricional
La hipomagnesemia se produce por una deficiencia de magnesio en sangre, un mineral que participa en numerosas reacciones metabólicas indispensables para el funcionamiento del organismo. Esa carencia puede tener un origen primario, cuando el forraje contiene bajos niveles de magnesio, o secundario, cuando otros minerales, como el potasio, interfieren en su absorción.
Según explicó Pessi, el mayor riesgo se registra durante el invierno y el comienzo de la primavera, cuando las vacas consumen verdeos o pasturas de rápido crecimiento. En esas condiciones, el elevado requerimiento de magnesio durante la lactancia, combinado con las bajas temperaturas y determinadas características del forraje, favorece la aparición de la enfermedad.

El especialista recordó que la hipomagnesemia constituye una de las principales causas de muerte bovina en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, razón por la cual resulta indispensable adoptar medidas preventivas antes de que aparezcan los primeros casos clínicos.
La prevención, la estrategia más efectiva
Desde el punto de vista sanitario, la suplementación estratégica con magnesio continúa siendo la medida más eficiente para reducir el riesgo de brotes. A ello se suma la necesidad de realizar un seguimiento permanente de vacas y vaquillonas próximas al parto o en plena lactancia, categorías especialmente vulnerables a esta enfermedad.
Pessi destacó que un adecuado manejo nutricional, acompañado por una correcta suplementación mineral, disminuye significativamente las pérdidas económicas que genera la hipomagnesemia. Además, recomendó evitar situaciones de estrés, ya que los movimientos innecesarios o cambios bruscos en el manejo pueden favorecer la aparición de casos clínicos en animales predispuestos.

Otro aspecto relevante consiste en garantizar un adecuado aporte energético durante todo el período de riesgo. El especialista explicó que los animales con exceso de condición corporal pueden movilizar reservas de grasa cuando enfrentan déficits energéticos, un proceso que demanda magnesio y contribuye a reducir aún más su concentración en sangre.
Actuar rápido cuando aparecen los primeros casos
Aunque la prevención es el principal recurso para controlar la hipomagnesemia, la rapidez en el tratamiento resulta decisiva cuando se detectan animales afectados. En esos casos, el objetivo es corregir de inmediato el déficit de magnesio y calcio para estabilizar al bovino y aumentar sus posibilidades de recuperación.
Para esas situaciones, Biogénesis Bagó dispone de Policalcina Forte, un tratamiento inyectable indicado para la hipomagnesemia y la hipocalcemia bovina. Según Pessi, ningún tratamiento reemplaza las medidas preventivas, pero contar con una herramienta terapéutica permite intervenir rápidamente mientras el médico veterinario realiza el diagnóstico y define el manejo sanitario del rodeo.

Las principales recomendaciones para reducir el riesgo
Los especialistas remarcan que la prevención de la hipomagnesemia debe comenzar antes de los períodos críticos, mediante la suplementación con magnesio y una planificación nutricional acorde a las necesidades de las vacas y vaquillonas.
Entre las recomendaciones también figuran extremar los cuidados en verdeos y pasturas de gramíneas durante el invierno, evitar que los animales lleguen con exceso de gordura al parto, suministrar granos para asegurar un adecuado aporte energético y no basar la alimentación únicamente en reservas con alto contenido de fibra.
Asimismo, reducir las situaciones de estrés y mantener un monitoreo permanente de los rodeos más susceptibles permite detectar tempranamente cualquier alteración y disminuir el impacto de una enfermedad que, año tras año, continúa representando uno de los principales desafíos sanitarios para la producción ganadera durante el invierno.
