Picudo rojo: el SENASA amplió la emergencia a Buenos Aires y Entre Ríos


El avance del picudo rojo de las palmeras encendió nuevas alertas sanitarias en el país. El SENASA amplió el área bajo Emergencia Fitosanitaria para incluir a las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, luego de confirmarse la presencia de la plaga en territorio continental entrerriano y mientras continúan las acciones de contingencia en la Isla Martín García.

La medida fue establecida mediante la Disposición DNPV N.° 2/2026, publicada en el Boletín Oficial, y modifica la Resolución N.° 133/2026 del organismo. Además, la emergencia fue extendida hasta el 30 de junio de 2028, con el objetivo de sostener las tareas de vigilancia, prevención y control en las zonas donde existe riesgo de dispersión.

La decisión refleja la necesidad de reforzar una estrategia que ya se encontraba en marcha. La detección de nuevos focos de picudo rojo modificó el escenario sanitario y obligó a ampliar el alcance territorial de las medidas oficiales, especialmente ante una plaga que puede desplazarse mediante el movimiento de plantas y material vegetal.

Picudo Rojo
Foto: Senasa

Una plaga que puede matar palmeras

El picudo rojo, cuyo nombre científico es Rhynchophorus ferrugineus Olivier, es un insecto que afecta a distintas especies de palmeras. Su presencia puede provocar un deterioro progresivo de las plantas y, en los casos más avanzados, terminar provocando su muerte, por lo que la identificación temprana resulta determinante.

La plaga puede permanecer durante un período considerable antes de que sus daños sean evidentes. Por eso, la vigilancia y el monitoreo constituyen herramientas centrales para detectar ejemplares afectados antes de que el picudo rojo pueda establecerse y dispersarse hacia nuevas áreas.

En este contexto, el SENASA lleva adelante relevamientos y acciones de vigilancia en articulación con organismos nacionales, provinciales y municipales. La emergencia fitosanitaria permite encuadrar y fortalecer estas tareas de acuerdo con la evolución de la situación y con la información obtenida en los trabajos de campo.

La ampliación del área también responde a dos situaciones concretas. Por un lado, el hallazgo reciente del picudo rojo en territorio continental de Entre Ríos; por otro, las acciones de contingencia que actualmente se desarrollan en la Isla Martín García, en Buenos Aires.

Picudo Rojo, Plagas
Foto: SENASA

El riesgo de dispersión pone el foco en los traslados

Uno de los principales objetivos de las medidas adoptadas es evitar que el picudo rojo llegue a nuevas regiones. El movimiento de palmeras, partes de plantas o insectos sospechosos desde las áreas afectadas puede convertirse en una vía de dispersión, por lo que el organismo sanitario puso especial énfasis en la responsabilidad durante los traslados.

La recomendación del SENASA alcanza tanto a productores y viveristas como a particulares que tengan palmeras en zonas donde se haya detectado la plaga. La prevención resulta especialmente importante porque una vez que el picudo logra establecerse, su control demanda acciones específicas y sostenidas para reducir las posibilidades de expansión.

La emergencia vigente hasta junio de 2028 permitirá continuar con las tareas de campo durante un período prolongado. El objetivo no es solamente actuar sobre los focos conocidos, sino también mejorar la capacidad de detección temprana y evitar que nuevas poblaciones se consoliden en otras áreas.

Picudo rojo
Foto: SENASA

Cómo denunciar posibles casos

El SENASA pidió a la población mantenerse atenta a la aparición de ejemplares sospechosos o síntomas compatibles con el ataque del picudo rojo. La notificación temprana permite activar los mecanismos de vigilancia y respuesta antes de que la plaga pueda avanzar sobre nuevas palmeras.

Ante una sospecha, se puede realizar el aviso en las oficinas locales del organismo o enviar un correo electrónico a [email protected]. También está disponible el formulario de denuncia del SINAVIMO.

Con la incorporación de Buenos Aires y Entre Ríos, la emergencia sanitaria adquiere una dimensión territorial mayor y refuerza la necesidad de coordinar las acciones entre las distintas jurisdicciones. La estrategia oficial apunta a contener la plaga, detectar nuevos focos y reducir al mínimo las posibilidades de dispersión de un insecto capaz de generar daños irreversibles en las palmeras.