Entre Ríos refuerza la bioseguridad para proteger a la avicultura
La avicultura de Entre Ríos avanzó en la coordinación entre organismos públicos, profesionales y empresas para fortalecer las medidas de bioseguridad y sostener el estatus sanitario de la producción. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) encabezó en Crespo una jornada interinstitucional que reunió a más de 50 representantes del sector bajo el lema “Bioseguridad como responsabilidad compartida”.
El encuentro tuvo como objetivo unificar criterios técnicos, sanitarios y administrativos para reducir riesgos en los establecimientos y contribuir a preservar el acceso de la avicultura argentina a los mercados externos. Participaron representantes de SENASA, el Gobierno de Entre Ríos, el Colegio de Médicos Veterinarios, la Secretaría de Medio Ambiente y empresas privadas vinculadas con la actividad.
Criterios comunes para toda la avicultura
Durante la jornada se revisaron las principales normas que regulan la avicultura, con especial atención sobre la Resolución SENASA 1699/2019, vinculada con la habilitación sanitaria de granjas comerciales, y la Resolución 43/2026, que establece el sistema de acreditación para veterinarios privados y técnicos.
Uno de los puntos centrales fue establecer con mayor precisión las responsabilidades de cada actor dentro de la cadena productiva. El esquema contempla tanto las condiciones de infraestructura y conservación de los establecimientos como el cumplimiento de las garantías productivas y sanitarias requeridas para mantener la actividad dentro de los parámetros establecidos.

En ese marco, se destacó el papel del veterinario privado acreditado, que debe velar por el cumplimiento de las normas sanitarias, elaborar planes de manejo y capacitar al personal que trabaja en las granjas. También tiene la obligación de comunicar dentro de las 24 horas cualquier sospecha de una enfermedad de notificación obligatoria, un mecanismo considerado clave para actuar rápidamente ante eventuales riesgos sanitarios.
Bioseguridad: controles que deben sostenerse
Otro de los ejes abordados fue la necesidad de mantener de manera permanente las medidas de bioseguridad en cada establecimiento. La premisa planteada durante la jornada fue que la prevención sanitaria en la avicultura no depende de una acción aislada, sino de una rutina de controles que debe sostenerse durante todo el ciclo productivo.
Entre las medidas consideradas prioritarias se encuentra el mantenimiento adecuado del cercado perimetral y la revisión de las mallas antipájaros. También se remarcó la importancia del control estricto de los accesos y la desinfección obligatoria de los vehículos que ingresan a los establecimientos, junto con la limpieza constante de los sectores que rodean las instalaciones.

La gestión de la mortandad y del guano también forma parte de los procedimientos esenciales. El manejo seguro de estos materiales permite reducir potenciales vías de transmisión y forma parte de las condiciones que deben contemplarse dentro de una estrategia integral de bioseguridad en la avicultura.
Un acuerdo para sostener el estatus sanitario
La jornada también permitió avanzar en la articulación entre las certificaciones y exigencias provinciales y los requerimientos sanitarios nacionales. Desde las instituciones participantes se planteó la necesidad de simplificar trámites para los productores, sin reducir los controles necesarios para garantizar las condiciones sanitarias de los establecimientos.
El encuentro finalizó con la firma de un acta acuerdo que formalizó el compromiso de los participantes para continuar trabajando de manera coordinada. La propuesta quedó estructurada sobre cinco ejes: prevenir, advertir, notificar, corregir y verificar, como base de un esquema común para la avicultura.

La iniciativa adquiere especial relevancia para Entre Ríos, una de las principales provincias vinculadas con la avicultura argentina. La coordinación entre organismos sanitarios, autoridades provinciales, profesionales y empresas apunta a proteger la producción y preservar la competitividad externa del sector.
El objetivo final es que las medidas de bioseguridad no queden limitadas al cumplimiento formal de una normativa, sino que se incorporen como una responsabilidad compartida por todos los integrantes de la cadena. De esa manera, la avicultura busca reducir riesgos, responder con mayor rapidez ante eventuales alertas y sostener las condiciones sanitarias que permiten abastecer tanto al mercado interno como a los destinos internacionales.
