La invernada se recalienta: el ternero gana valor y aprieta al feedlot
El mercado de invernada cerró la semana con una señal que vuelve a poner bajo presión a los establecimientos de engorde: el ternero de 170 kilos aumentó 2,4%, mientras que el novillo avanzó 1,8%. La diferencia puede parecer acotada, pero adquiere mayor relevancia cuando se observa la relación entre ambas categorías, que según el informe de AZ Group, correspondiente a la semana 39, se ubicó en 1,58 kilos de novillo por cada kilo de ternero.
La evolución muestra que la recuperación de la invernada no fue pareja entre todas las categorías. El promedio del ternero de 160 a 180 kilos alcanzó $6.610 por kilo vivo, con un máximo de $6.849, mientras que los ejemplares de 130 a 160 kilos promediaron $6.838 y llegaron a un techo de $7.106 por kilo. En este último segmento, sin embargo, el promedio retrocedió 2,49% semanal, una diferencia que evidencia un mercado con comportamiento selectivo.
El dato adquiere mayor importancia porque la relación ternero/novillo se encuentra entre las variables que determinan el costo de reposición. Cuando se necesitan más kilos del animal terminado para comprar un kilo de invernada, el margen potencial del engorde se reduce si el precio de venta no acompaña en la misma proporción. En la semana analizada, esa ecuación volvió a moverse en contra del corral.

Los precios muestran movimientos diferentes según el peso
El comportamiento de las cotizaciones confirma que la firmeza no alcanza por igual a toda la oferta. Mientras los terneros livianos de 130 a 160 kilos bajaron 2,49%, los de 160 a 180 kilos avanzaron 2,38%, hasta $6.610. También subieron los novillitos de 300 a 330 kilos, que alcanzaron un promedio de $5.424, con una mejora semanal de 3,73%.
En cambio, el resto de la invernada mostró retrocesos. Los terneros de 180 a 200 kilos bajaron 0,10%, los de 200 a 230 kilos cayeron 0,70% y las terneras de 130 a 150 kilos retrocedieron 5,72%. Entre las hembras, las vaquillonas de 250 a 290 kilos fueron una excepción, con una mejora de 4,20% y un promedio de $5.389 por kilo.
Esta dispersión de precios permite advertir que no existe una tendencia alcista uniforme en toda la invernada. La demanda se concentra en determinados pesos y categorías, mientras que otros lotes encuentran mayores dificultades para sostener sus valores. Para el productor que necesita reponer, de todos modos, la referencia central continúa siendo el precio del ternero, porque determina buena parte del capital necesario para iniciar el ciclo de engorde.

Maíz y hacienda terminada completan una ecuación exigente
La relación ternero/novillo resume buena parte del problema. El indicador alcanzó 1,58, después de que ambas categorías subieran durante la semana, pero con una recuperación algo mayor para la invernada. AZ Group advierte en su informe que “los márgenes de los corrales continúan arrojando resultados negativos con una reposición cara”, una referencia que permite dimensionar el impacto que tienen los valores actuales sobre el negocio.
La presión se intensifica porque el costo de alimentación tampoco ofrece un alivio significativo. El informe señala que el maíz se encuentra cerca de $296.000 por tonelada y que la relación maíz/novillo mantiene una tendencia alcista. Para los feedlots, esto significa afrontar simultáneamente una reposición elevada y un insumo fundamental que requiere cada vez más kilos de novillo para ser adquirido.

Mientras tanto, el Mercado Agroganadero mostró una recuperación en la semana. El precio promedio general llegó a $3.804 por kilo vivo, 1,2% por encima del período anterior. Los novillos avanzaron 3%, los novillitos 0,7% y las vacas 2,9%, con un mayor movimiento en algunas categorías vinculadas a la exportación.
En este contexto, la invernada vuelve a ocupar el centro de la ecuación ganadera. El máximo de $7.106 para los terneros de 130 a 160 kilos muestra hasta dónde puede llegar el valor de reposición en determinados negocios, aunque el promedio de esa categoría haya retrocedido. Para el engorde, la clave estará en cuánto de esa valorización puede trasladarse al precio del animal terminado y cuánto margen queda entre la compra, la alimentación y la venta.
