Drones para mejorar el manejo del agua en la ganadería
La incorporación de drones a la producción ganadera de regiones áridas y semiáridas abre nuevas posibilidades para mejorar el aprovechamiento de los recursos hídricos. Un equipo técnico del INTA La Rioja utiliza esta tecnología para realizar relevamientos topográficos de represas y tajamares, con el objetivo de transformar las imágenes del territorio en información precisa que permita mejorar la planificación y la toma de decisiones en los establecimientos rurales.
En los últimos años, el uso de drones creció significativamente en el sector agropecuario, debido a su capacidad para obtener datos detallados de grandes superficies en poco tiempo y con costos relativamente bajos. En este contexto, los investigadores riojanos aplican herramientas de captura y procesamiento de imágenes para conocer las características de los reservorios y evaluar su funcionamiento.
Diego Pereyra, investigador del INTA La Rioja, explicó que las represas representan un recurso estratégico para la región. Conocer su estado, capacidad de almacenamiento y evolución resulta indispensable para organizar el abastecimiento de los rodeos. La disponibilidad de agua condiciona directamente la planificación productiva, especialmente en territorios donde las precipitaciones son escasas e irregulares.

El agua como recurso estratégico en los Llanos Riojanos
En los Llanos Riojanos, los sistemas de captación de escorrentías pluviales constituyen una alternativa fundamental para almacenar agua y atender las necesidades de los establecimientos ganaderos y las poblaciones rurales. En algunos casos, representan incluso la única posibilidad de garantizar el abastecimiento, por lo que adquieren una importancia que trasciende la actividad productiva y alcanza también a las comunidades.
Sin embargo, el funcionamiento de estos reservorios enfrenta dificultades vinculadas con su mantenimiento. Aunque existen pautas constructivas para su desarrollo, la conservación de la infraestructura constituye una de las principales limitantes para aprovechar adecuadamente su capacidad. La acumulación de sedimentos, las modificaciones del terreno y el deterioro de las instalaciones pueden reducir progresivamente el volumen de agua disponible.
Frente a este escenario, Pereyra destacó que los drones fortalecen la base técnica para diagnosticar y monitorear la infraestructura hídrica, tanto a escala predial como comunitaria. La posibilidad de realizar observaciones periódicas permite identificar problemas, evaluar su evolución y formular propuestas de mejora con información objetiva.

Medir los reservorios para ajustar la carga animal
Uno de los principales aportes de los drones es la posibilidad de reconstruir la geometría de las represas y estimar con mayor precisión su capacidad de almacenamiento. Pedro Namur, investigador del INTA La Rioja, señaló que disponer de información confiable sobre las dimensiones de los reservorios permite conocer cuánto volumen de agua pueden almacenar y planificar su utilización.
Esta información tiene una relación directa con el manejo ganadero. Según explicó Namur, conocer la disponibilidad hídrica permite ajustar la carga animal al agua realmente existente, en vinculación con la capacidad de producción del pastizal circundante.
Además, los relevamientos permiten comparar imágenes obtenidas en diferentes momentos para detectar modificaciones en las pendientes, acumulación de sedimentos y cambios en la infraestructura. Estos datos ayudan a determinar cuánto volumen perdió un reservorio y estimar la cantidad de material que debería removerse durante las tareas de limpieza.

Menos riesgos al invertir en infraestructura hídrica
Otro beneficio importante de los drones es la posibilidad de reducir los riesgos económicos asociados con la construcción de nuevas represas. Debido al elevado costo de estas obras, contar con información previa sobre las características del terreno permite evaluar dónde conviene construir y qué dimensiones debería tener cada reservorio. El análisis con drones puede evitar inversiones en infraestructura que no responda a las necesidades reales del establecimiento.
Para obtener resultados confiables, Namur remarcó que no alcanza con realizar un vuelo y registrar imágenes. Es necesario aplicar una metodología de trabajo que contemple la planificación de cada relevamiento, la definición de la altura y velocidad de vuelo y el solapamiento entre fotografías.
Posteriormente, las imágenes deben procesarse y los resultados validarse mediante mediciones de campo. La combinación de drones y verificaciones técnicas permite convertir las observaciones en datos útiles para la gestión ganadera. Así, el trabajo del INTA La Rioja busca aportar herramientas para administrar mejor el agua, optimizar las inversiones y fortalecer la producción en ambientes donde cada recurso hídrico resulta determinante.
