Los vientres mantienen valores récord y la cría apuesta al largo plazo
Mientras el mercado de invernada comenzó a mostrar una moderación en los precios de los terneros, el negocio de la cría continúa enviando una señal muy distinta: los vientres preñados sostienen cotizaciones cercanas a máximos históricos, reflejando que los productores mantienen la confianza en el futuro de la ganadería y siguen apostando por ampliar o consolidar sus rodeos.
El último informe semanal de AZ-Group muestra que una vaquillona con garantía de preñez cotizó en promedio a $2.159.156 por cabeza, mientras que una vaca nueva preñada alcanzó $2.226.325, valores que prácticamente no registraron variaciones respecto de la semana anterior y que consolidan el fuerte nivel de precios observado durante los últimos meses.
El mercado prioriza la inversión antes que la venta
La estabilidad de los vientres no es un dato menor. A diferencia de otras categorías ganaderas, el mercado de cría suele anticipar las expectativas de mediano y largo plazo de los productores, ya que quien compra una vaquillona o una vaca preñada no busca un resultado inmediato, sino producir terneros durante varios ciclos.
En ese contexto, el mantenimiento de valores superiores a los dos millones de pesos por cabeza refleja que la demanda sigue siendo sólida pese al elevado nivel de inversión que requiere incorporar vientres al rodeo.
Este comportamiento también contrasta con el mercado de invernada, donde los terneros comenzaron a mostrar bajas semanales. Mientras el negocio del engorde ajusta precios buscando recomponer márgenes, la cría mantiene una firmeza que evidencia confianza en la rentabilidad futura de producir terneros.

La relación de reposición sigue siendo exigente
Otro dato que ayuda a explicar este escenario de la cría es la relación entre el valor de las terneras y los vientres preñados. El informe de AZ-Group muestra que la relación ternera/vientre continúa cerca de 2, es decir, siguen siendo necesarias aproximadamente dos terneras para adquirir una vaquillona preñada.
Aunque el indicador se mantiene relativamente estable, el nivel continúa siendo elevado desde una perspectiva histórica, lo que confirma que el mercado sigue otorgando un importante valor económico al vientre como activo productivo.
Esta situación suele observarse cuando predominan expectativas favorables para la actividad. Los productores que deciden invertir en genética y aumentar el rodeo aceptan pagar valores elevados porque proyectan varios años de producción de terneros y una recuperación sostenida del negocio ganadero.

Las señales del mercado acompañan
La firmeza de los vientres también encuentra respaldo en otros indicadores del negocio. En el mercado de exportación, el novillo liviano registró una suba semanal del 3,1%, alcanzando un promedio de $4.499 por kilo, mientras que los precios internacionales continúan mostrando un comportamiento favorable para distintos destinos comerciales.
A esto se suma el crecimiento de las exportaciones de carne vacuna del Mercosur hacia Israel, donde los embarques aumentaron un 12% interanual y el valor promedio de exportación se incrementó un 33%, fortaleciendo las perspectivas para toda la cadena cárnica.
Cuando los mercados de exportación mantienen buenos niveles de demanda, el efecto suele trasladarse progresivamente hacia las categorías de cría, ya que una mayor expectativa de producción de carne incentiva las inversiones en vientres.

Una apuesta que mira más allá del corto plazo
La estabilidad observada en el mercado de cría sugiere que los productores no están priorizando la liquidez inmediata, sino la consolidación de sus rodeos. En una actividad donde los resultados se obtienen varios años después de realizar la inversión inicial, el valor de los vientres funciona como un termómetro de la confianza del sector.
Si bien persisten desafíos vinculados con los costos de producción y la evolución de la economía, la firmeza de las vaquillonas y vacas preñadas indica que el negocio de la cría mantiene fundamentos sólidos.
En definitiva, mientras algunas categorías comienzan a corregir precios luego de varios meses de fuertes subas, los vientres continúan sosteniendo valores históricamente altos, una señal de que buena parte de los productores sigue apostando por aumentar la producción de terneros y posicionarse para un ciclo ganadero que todavía ofrece perspectivas favorables.
