El mercado de cría atraviesa un momento de fuerte firmeza y altos valores para los vientres
El negocio de la cría vacuna atraviesa uno de los momentos más firmes de los últimos años, impulsado por la recomposición de rodeos, mejores perspectivas climáticas y una oferta limitada de vientres de calidad. Según el último informe semanal de AZ Group para deCampoaCampo, las categorías vinculadas a la cría volvieron a registrar importantes subas y consolidaron precios históricamente elevados, en un escenario donde muchos productores buscan reposicionarse de cara a los próximos ciclos ganaderos.
El segmento de vientres mostró especial dinamismo durante la semana 21. Las vaquillonas con garantía de preñez alcanzaron un promedio de $2.642.820 por cabeza y registraron máximos cercanos a los $3 millones. El relevamiento indicó además que los valores máximos de esta categoría avanzaron 13% respecto de la semana anterior, reflejando una demanda sostenida en distintos remates y plazas ganaderas.
En paralelo, las vacas nuevas con garantía de preñez promediaron $2.607.569, mientras que las vacas nuevas con cría se negociaron alrededor de $1.584.299 por cabeza. Incluso las vacas sin servicio se mantuvieron en niveles elevados, cerca de $1,2 millones. En el mercado aseguran que la retención de vientres volvió a ganar protagonismo entre los productores, favorecida por un contexto climático más estable y mejores condiciones forrajeras en amplias regiones del país.

La mejora climática impulsa decisiones de retención
Uno de los factores centrales detrás de la recuperación del negocio de cría es el cambio en las condiciones ambientales respecto de los últimos años. Luego de varias campañas atravesadas por sequías y restricciones forrajeras, las recientes lluvias permitieron recomponer perfiles de humedad y mejorar la disponibilidad de pasto en muchas zonas ganaderas.
Ese escenario generó un cambio en la estrategia de numerosos establecimientos, que ahora priorizan sostener vientres antes que desprenderse de hacienda. Según operadores del sector, la expectativa de una mejor oferta de forraje durante el invierno y la primavera está alentando decisiones de recomposición de stock, especialmente en campos de cría tradicionales.
A esto se suma la expectativa de un escenario climático favorable para la próxima campaña, asociado a la posible llegada de un evento “Niño”, que históricamente mejora las precipitaciones en buena parte de las regiones productivas argentinas. Para la ganadería de cría, la disponibilidad de agua y pasturas resulta clave al momento de definir inversiones en vientres y retención de hembras.

La ganadería vuelve a verse como refugio de valor
Además del factor climático, el negocio de cría también se fortalece por cuestiones económicas y financieras. En un contexto de inflación persistente y volatilidad macroeconómica, muchos productores consideran que mantener vientres representa una forma de resguardar capital y proyectar ingresos futuros.
En el mercado ganadero sostienen que la vaca volvió a posicionarse como una reserva de valor para el productor, especialmente en establecimientos mixtos donde la agricultura perdió competitividad relativa frente al aumento de costos y la presión financiera. Esta situación explica parte de la fuerte demanda observada en remates físicos y televisados durante las últimas semanas.
La recuperación de los precios internacionales de la carne vacuna también alimenta las expectativas positivas del sector. El informe de AZ Group destacó que el valor promedio de exportación alcanzó los US$ 5.449 por tonelada res con hueso en abril, con una suba interanual de 34,3%.
Para los productores de cría, ese contexto genera expectativas de mejores precios futuros para toda la cadena ganadera. La demanda internacional, liderada por China, sigue sosteniendo el negocio exportador y mejora las perspectivas de rentabilidad para los próximos años.

Los altos costos siguen siendo una preocupación
Pese al escenario favorable para la cría, en el sector advierten que los costos continúan siendo un factor sensible. La suba del alimento, el gasoil, los fletes y distintos insumos productivos sigue impactando sobre los márgenes ganaderos, especialmente en sistemas más intensivos.
Sin embargo, la firmeza de los precios de los vientres y la expectativa de una menor oferta estructural de hacienda permiten sostener cierto optimismo. En distintas regiones productivas destacan que la escasez de vacas y vaquillonas de calidad está generando una competencia cada vez más marcada entre compradores, situación que continúa apuntalando los valores.
