El maíz recupera terreno y Argentina apunta a una cosecha de 67,5 Mt
La intención de siembra de maíz para la campaña 2026/27 mostró una recuperación respecto de las primeras estimaciones y alcanzó 10,6 millones de hectáreas, unas 200.000 hectáreas más que las proyectadas un mes atrás. El dato surge de un nuevo informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Cristián Russo, que refleja un menor recorte de superficie tanto en el norte del país como en distintas zonas de la región pampeana.
La mejora se produce pese a que la ecuación económica del cultivo no registró una modificación sustancial. El principal cambio aparece en el escenario sanitario: la ausencia de una presencia significativa de chicharrita permitió reducir el temor que había generado la plaga. Además, promociones, bonificaciones y descuentos asociados a la compra de semillas y otros insumos contribuyen a sostener la decisión de sembrar.
Un mes atrás, la BCR proyectaba una caída de 600.000 hectáreas de maíz, equivalente al 7,3%, con especial impacto en el norte argentino. En provincias como Chaco y Santiago del Estero se esperaba un fuerte reemplazo por soja y sorgo. Ahora, el recorte estimado se moderó al 26% en Chaco y 27% en Santiago del Estero, aunque persisten restricciones vinculadas al crédito y al costo de los insumos.

Buenos Aires y Santa Fe inclinan la balanza
En la región pampeana, el comportamiento es dispar. Buenos Aires mantiene cautela en sectores del centro y el este por el riesgo de excesos hídricos, pero en el sudeste los márgenes favorecen claramente al maíz frente a la soja. Esa situación se traduce en un aumento del 1% en el área maicera respecto de la campaña anterior.
Córdoba, en tanto, tendría una reducción cercana al 2%, principalmente por un retroceso en el norte provincial. Santa Fe muestra una situación diferente: el centro apuesta por una mayor presencia de maíz temprano y podrían incorporarse nuevas hectáreas en el sur, lo que llevaría a un crecimiento interanual del 2%. Entre Ríos también tendría un incremento del 3%, mientras que La Pampa retrocedería 7% después del máximo histórico alcanzado el año pasado, debido principalmente al peso de los fletes.
Con una superficie destinada finalmente a grano comercial estimada en 8,9 millones de hectáreas y bajo un escenario climático normal, la BCR proyecta 67,5 millones de toneladas de maíz. Sin embargo, el organismo advierte que los pronósticos de un Niño muy fuerte podrían favorecer al cultivo y elevar la producción hasta 70,5 millones de toneladas, lo que permitiría igualar el récord registrado en el ciclo anterior.

La soja recorta superficie mientras el trigo mejora
La recuperación del maíz se produce en paralelo con un ajuste en la intención de siembra de soja. Para la oleaginosa se estiman 16,7 millones de hectáreas, unas 100.000 hectáreas menos que en la proyección anterior, aunque todavía representa un incremento interanual cercano al 2%.
Con un rendimiento promedio de 29,1 quintales por hectárea y considerando una superficie no cosechable habitual, la producción de soja podría ubicarse en 47,8 millones de toneladas. Así, la comparación de márgenes comienza a inclinar algunas decisiones hacia el cereal, especialmente en regiones donde el maíz presenta mejores perspectivas económicas.
En el caso del trigo, la evaluación de los lotes continúa siendo favorable. El 93% del área se encuentra en condiciones buenas a muy buenas y la BCR elevó la proyección de producción a 21 millones de toneladas, sobre una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas.

La falta de agua y las enfermedades generan alertas
Aunque el estado general del trigo es positivo, comienzan a aparecer señales de deterioro en algunas regiones. Cerca del 7% del área, unas 500.000 hectáreas, presenta condiciones regulares por falta de agua, principalmente en Córdoba, el noreste de Buenos Aires y Chaco. A esto se suma la presión sanitaria. En el norte se observa un fuerte avance de roya y también aparecen casos de mancha amarilla.
El panorama agrícola combina así mejores perspectivas para el maíz con una campaña triguera todavía sólida, aunque condicionada por el clima y la evolución sanitaria. Para el cereal, la posibilidad de alcanzar nuevamente los 70 millones de toneladas refuerza las expectativas sobre una campaña que comenzó con dudas y ahora presenta un escenario productivo considerablemente más favorable.
