El maíz alcanza un récord global y Argentina se perfila para una campaña histórica


El mercado internacional del maíz continúa mostrando una tendencia expansiva. De acuerdo con el último informe del USDA, la producción mundial del cereal fue ajustada al alza en 3,6 millones de toneladas, llevando el volumen total previsto a 1.301,1 millones de toneladas, el nivel más alto registrado hasta el momento.

El organismo también actualizó la hoja de balance global, que dejó una relación stock/consumo del 22,6%, un valor que se ubica cerca del promedio histórico del 24%. Para la Bolsa de Cereales de Córdoba, este escenario refleja un mercado con oferta sólida, aunque todavía sensible a los cambios climáticos y a la evolución de la demanda internacional. “La oferta global continúa fortaleciéndose, pero el mercado sigue atento a la evolución de los principales países productores”, señalaron desde la entidad cordobesa.

Estados Unidos reduce superficie pero avanza rápido

En Estados Unidos, el USDA estima una siembra de 38,6 millones de hectáreas de maíz para la campaña 2026/27, lo que representa una reducción del 3,5% respecto del ciclo anterior. La baja equivale a unas 1,4 millones de hectáreas menos destinadas al cereal.

A pesar de esa disminución, el ritmo de implantación avanza con rapidez. Al 20 de abril, la siembra ya cubría el 11% del área proyectada, dos puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas campañas. Para la BCCBA, este dinamismo inicial podría aportar firmeza al mercado, aunque el comportamiento climático durante los próximos meses será decisivo para confirmar las proyecciones productivas.

Maíz, Estados Unidos
Foto: Informe BCCBA

Brasil sostiene el crecimiento en Sudamérica

En el hemisferio sur, Brasil también muestra números positivos. La CONAB elevó su estimación de producción en 1,3 millones de toneladas respecto al mes anterior, ubicando el total en 139,5 millones de toneladas.

El ajuste se explica por mejoras en las proyecciones de superficie, rendimiento y producción tanto del maíz temprano como del maíz de segunda. En cuanto a las tareas de campo, la cosecha del maíz de primera avanza sobre el 55,5% del área, aunque con un retraso de 10 puntos porcentuales frente al mismo momento del año pasado. Paralelamente, la siembra del maíz safrinha ya fue completada sobre 17,7 millones de hectáreas.

Maíz, Brasil
Foto: Informe BCCBA

Argentina se encamina a una campaña récord

En Argentina, la campaña también muestra signos alentadores. Según el relevamiento de la BCCBA, la cosecha ya alcanzó el 29% del área total hacia mediados de abril, un avance superior al observado en la misma fecha del año pasado y por encima del promedio de las últimas cinco campañas.

La Bolsa de Comercio de Rosario mantiene una proyección de 10,2 millones de hectáreas sembradas, un incremento interanual del 23%, y una producción estimada en 67 millones de toneladas, lo que marcaría un récord para el cereal en el país.

No obstante, desde la BCCBA advirtieron que las lluvias recientes podrían generar demoras. “Las precipitaciones de las últimas semanas serán una variable clave para seguir de cerca, ya que podrían ralentizar el ritmo de cosecha en varias regiones productivas”, indicaron en el informe.

Maíz, Argentina
Foto: Informe BCCBA

Precios y expectativas del mercado

En el plano local, el maíz mostró cierta firmeza durante abril. El precio promedio en Argentina se ubicó en 183 dólares por tonelada, lo que representa una caída interanual del 8%, aunque todavía se mantiene por encima de la referencia internacional.

En comparación, la cotización en Chicago ronda los 176 dólares por tonelada, con una baja del 6% respecto del mismo período del año anterior. Este diferencial coloca al mercado argentino en una posición relativamente más favorable frente a otros exportadores.

Además, los fondos especulativos continúan mostrando una visión positiva sobre el cereal. Durante abril mantuvieron posiciones compradas cercanas a 200.000 contratos, a pesar de haber tomado ganancias en las últimas semanas. Para la BCCBA, esta conducta refleja que el mercado todavía sostiene una expectativa optimista sobre la evolución futura del maíz.