La última semana de agosto llega con lluvias focalizadas y contrastes térmicos
La última semana completa de agosto tendrá un comportamiento muy dispar de las lluvias en Argentina, con un marcado contraste entre el oeste y el resto del territorio. El modelo del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Mediano Plazo (ECMWF) anticipa una mayor actividad sobre Cuyo y la cordillera, mientras que amplios sectores del centro y norte tendrán precipitaciones por debajo de los valores habituales para esta época.
El período analizado se extiende desde el lunes 24 hasta el lunes 31 de agosto y muestra una señal especialmente definida sobre Mendoza, San Juan y las zonas cordilleranas. El especialista de Meteored, Leonardo De Benedictis, señaló de acuerdo a Revista Chacra que las anomalías positivas de precipitación se concentrarán principalmente en el oeste, mientras que la región pampeana y el norte quedarán bajo un escenario más seco.
Cuyo y la cordillera serán el foco de las lluvias
La principal novedad del pronóstico aparece en Cuyo, donde el ECMWF proyecta anomalías positivas de lluvia. Sobre sectores de Mendoza y San Juan se estiman registros que pueden superar los 10 milímetros y alcanzar localmente valores cercanos a 20 milímetros o incluso superiores, configurando una situación más húmeda que la esperada habitualmente para fines de agosto.
El mayor interés estará puesto en la cordillera de los Andes, donde la combinación de humedad y condiciones atmosféricas favorables puede generar nuevos episodios de nieve en las zonas de montaña. La señal también se prolonga hacia el sur y alcanza sectores cordilleranos de Neuquén, Río Negro y Chubut, aunque con diferente intensidad según cada área.

Para Cuyo, estas lluvias pueden tener un valor relevante de cara a la disponibilidad de agua para los sistemas productivos. En las zonas cordilleranas, además, las nevadas cumplen una función fundamental porque permiten acumular reservas que luego, durante el deshielo de primavera y verano, alimentan ríos y arroyos utilizados por distintas actividades.
Menor actividad sobre las zonas agrícolas
En sentido contrario, el mapa del ECMWF presenta una señal negativa de lluvias sobre amplios sectores de la región pampeana, el Litoral y el norte argentino. En algunas áreas, las anomalías podrían ubicarse entre 5 y 20 milímetros por debajo de los valores climatológicamente esperados para esta etapa del invierno.
La señal no implica necesariamente una ausencia total de lluvias. El escenario anticipa una menor frecuencia y acumulación de precipitaciones, por lo que buena parte de las principales zonas agrícolas del centro y norte tendrá una semana relativamente estable. Para el campo, esta condición puede facilitar el ingreso de maquinaria, el tránsito por los caminos rurales y distintas tareas pendientes.

Al mismo tiempo, la menor actividad obliga a seguir de cerca la evolución de las reservas de humedad en los suelos. La disponibilidad de agua dependerá en buena medida de las precipitaciones registradas durante las semanas anteriores y de cómo evolucione el tiempo durante el comienzo de septiembre.
El norte tendrá temperaturas por encima de lo normal
El contraste no será solamente en las lluvias. El pronóstico del ECMWF también anticipa diferencias importantes en el comportamiento de las temperaturas durante los últimos días de agosto. El norte argentino presentará una señal de temperaturas superiores a los valores normales, mientras que en buena parte del centro predominarán registros más cercanos a la climatología.
En la cordillera, en cambio, se mantienen señales de temperaturas más frías asociadas a las condiciones propias de las zonas de montaña. De esta manera, el cierre de agosto estará marcado por un patrón regional muy contrastante: un oeste con mayor humedad y actividad, un centro y norte más secos y estables, y un norte con temperaturas que podrían ubicarse por encima de lo habitual.

Para el sector agropecuario, el escenario deja una conclusión clara. Mientras las lluvias sobre Cuyo pueden reforzar las reservas hídricas cordilleranas, la estabilidad en el centro y norte favorecerá las labores a campo, aunque también mantendrá bajo observación la evolución de la humedad superficial de los suelos.
