Invernada: la relación ternero-novillo se deterioró un 6% y presiona los márgenes


El mercado de invernada mostró señales de ajuste durante la semana del 19 al 23 de octubre, con bajas en varias categorías de machos y hembras, pero el dato que más preocupa a los engordadores aparece en la relación entre el precio del ternero y el novillo. Según el último informe de AZ Group, el indicador trepó un 6% semanal y alcanzó 1,58, reflejando un deterioro en la capacidad de compra de quienes deben reponer animales para continuar con el ciclo productivo.

La evolución de los precios ayuda a entender esta dinámica. Mientras el ternero de 160 a 180 kilos retrocedió apenas un 0,23%, hasta $6.342 por kilo vivo, el novillo comercializado en el Mercado Agroganadero cayó un 5,9%, con un promedio de $4.011. La diferencia entre ambas variaciones encareció la reposición en términos relativos, una señal que obliga a revisar los números del negocio de engorde, incluso cuando algunas categorías de invernada también muestran correcciones.

Ternero, Novillo
Foto: Informe AZ Group

El ternero de 190 kilos, entre las categorías que más retrocedieron

Dentro del mercado de invernada, los machos de 180 a 200 kilos registraron una de las bajas más marcadas de la semana. Su cotización promedio se ubicó en $6.147 por kilo vivo, con un descenso del 1,97%. También retrocedieron los terneros de 200 a 230 kilos, que promediaron $5.962, un 1,06% menos que en el período anterior. La corrección alcanzó a categorías relevantes para la reposición, aunque no fue uniforme en todo el mercado.

En los extremos de la tabla de la invernada hubo comportamientos diferentes. Los terneros más livianos, de 130 a 160 kilos, promediaron $6.760 por kilo y avanzaron un 0,12%, mientras que los animales de 230 a 260 kilos subieron un 0,80%, hasta $5.716. En cambio, los novillitos de 260 a 300 kilos perdieron un 1,75% y quedaron en $5.206. Para los de 300 a 330 kilos, la caída fue del 0,59%, con un promedio de $5.110.

Entre las hembras, las terneras de 150 a 170 kilos aumentaron un 0,83%, hasta $5.858 por kilo, mientras que las de 190 a 210 kilos bajaron un 1,09%, a $5.520. Las vaquillonas de 250 a 290 kilos mostraron una mejora del 0,99%, con un promedio de $5.009. Las diferencias entre categorías de invernada confirman que el ajuste no responde a un movimiento homogéneo, sino a comportamientos particulares según el peso y el tipo de hacienda.

Invernada
Foto: Informe AZ Group

La cría muestra una señal positiva en las vaquillonas preñadas

El segmento de cría presentó una evolución diferente a la invernada. Las vaquillonas con garantía de preñez alcanzaron un precio promedio de $2.452.883 por cabeza, con una mejora semanal del 5,8%. Las vacas nuevas con garantía de preñez promediaron $2.406.793, mientras que las usadas se ubicaron en $1.693.635. La valorización de las vaquillonas preñadas se destacó como uno de los movimientos positivos más importantes del informe, en contraste con las bajas observadas en varias categorías de invernada.

Este comportamiento muestra que las decisiones de compra no dependen únicamente del precio por kilo, sino también de la finalidad productiva de cada animal. La reposición para engorde enfrenta una relación menos favorable con el novillo, mientras que los vientres con garantía de preñez registraron una mejora concreta en sus valores.

Ganadería, invernada, cría

Un mercado condicionado por el consumo y la hacienda terminada

El informe también aporta una referencia sobre la demanda interna: el consumo de carne vacuna alcanzó los 44,9 kilos por habitante en septiembre, unos cuatro kilos más que en agosto. Sin embargo, el promedio anual se mantuvo 5,5 kilos por debajo del registrado el año anterior. La recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el retroceso interanual del consumo, un dato relevante para evaluar el contexto comercial de la cadena ganadera.

En definitiva, la semana dejó un mercado con ajustes selectivos y señales contrapuestas. El retroceso de algunos terneros puede ofrecer oportunidades puntuales de compra, pero la caída más pronunciada del novillo deterioró la relación de reposición. Para los engordadores, la clave será cuánto cuesta comprar el animal y a qué valor podrá venderse una vez terminado, más que la baja aislada de una categoría.