El INTA lanzó nuevos retiros voluntarios y apunta a reducir más de 1.000 puestos
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) oficializó este jueves un nuevo régimen de retiros voluntarios destinado al personal de planta permanente, en el marco del proceso de reestructuración impulsado por el Gobierno nacional. La medida busca acelerar la reducción de personal dentro del organismo y podría alcanzar a más de 1.000 agentes, según estimaciones surgidas a partir del presupuesto asignado al programa.
La implementación quedó formalizada mediante la Resolución 144/2026, publicada en el Boletín Oficial y firmada por el presidente del INTA, Nicolás Bronzovich. Aunque desde el Consejo Directivo evitaron confirmar públicamente una meta específica de recorte, distintas fuentes vinculadas al organismo señalaron que el objetivo final sería reducir la planta hasta unas 4.500 personas.
Un proceso de reducción que se acelera
De acuerdo con el último informe de dotación de personal del sector público nacional, en marzo de este año el INTA registraba 5.989 agentes activos. De ese total, 5.730 se encontraban bajo convenio colectivo de trabajo y el resto bajo diferentes modalidades contractuales.
La cifra refleja un fuerte ajuste respecto de enero de 2024, cuando la planta total alcanzaba las 6.924 personas. En poco más de dos años, el organismo redujo cerca del 15% de su estructura laboral, en línea con el plan de recorte del gasto público impulsado por la Casa Rosada.
Según trascendió desde el propio organismo, el anterior programa de retiros voluntarios no tuvo el nivel de adhesión esperado por el Gobierno, motivo por el cual en esta nueva etapa se mejoraron las condiciones económicas ofrecidas al personal.

Cómo funcionará el nuevo retiro voluntario
El período de adhesión comenzó oficialmente el 4 de mayo y se extenderá hasta el 31 de este mes. No obstante, la resolución habilita una posible prórroga de 15 días corridos, siempre que sea solicitada por el Consejo Directivo del INTA.
En el texto oficial, el programa es presentado como una herramienta destinada a aquellos agentes que decidan “iniciar una nueva etapa profesional o vital”. La resolución evita mencionar explícitamente el objetivo de reducción de personal, aunque encuadra la iniciativa dentro del proceso general de reestructuración del Estado nacional.
El esquema está dirigido exclusivamente al personal de planta permanente y contempla una compensación económica calculada en función de la antigüedad de cada trabajador dentro del organismo.
Para determinar los montos, el INTA tomó como referencia los salarios liquidados en enero de 2026, actualizados con los incrementos salariales acordados entre enero y mayo, que acumularon una suba del 10,3%.

Las condiciones y el impacto interno
El anexo de la resolución detalla los requisitos que deberán cumplir quienes quieran acceder al retiro voluntario, así como también la metodología utilizada para calcular la gratificación económica correspondiente.
Mientras tanto, puertas adentro del INTA persiste la preocupación por el impacto que la reducción de personal podría generar sobre el funcionamiento operativo y técnico del instituto. El organismo cumple un rol central en investigación, desarrollo tecnológico y asistencia al sector agropecuario, con presencia territorial en todo el país a través de estaciones experimentales y agencias de extensión rural.
En distintos sectores del instituto temen que una nueva ola de desvinculaciones afecte áreas estratégicas vinculadas a investigación, transferencia tecnológica y asistencia a productores. Sin embargo, desde el Gobierno sostienen que el objetivo es avanzar hacia una estructura “más eficiente y sustentable”.

Un contexto de incertidumbre en el sistema científico
El nuevo plan de retiros voluntarios se produce en medio de un escenario de fuerte ajuste sobre organismos públicos vinculados a ciencia, tecnología y producción. El INTA se transformó en uno de los principales focos de reducción de personal dentro del Estado nacional, en línea con la política de recorte impulsada por la administración de Milei.
Aunque el Gobierno insiste en que busca modernizar el funcionamiento del organismo, dentro del sector agropecuario y científico crece la preocupación por el futuro del instituto y su capacidad para sostener programas de investigación y asistencia técnica en todo el territorio argentino.
La expectativa ahora estará puesta en el nivel de adhesión que logre este nuevo régimen. De ello dependerá, en buena medida, el alcance definitivo de la reestructuración que atraviesa uno de los organismos históricos del sistema agropecuario nacional.
