INTA desarrolló un film biodegradable que conserva la carne con igual calidad que el plástico


La búsqueda de alternativas sostenibles para reducir el impacto ambiental de la industria alimentaria dio un nuevo paso en la Argentina. Un equipo de investigadores del INTA Balcarce, del INTA Anguil y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) desarrolló y evaluó un film compostable biobasado capaz de conservar carne vacuna con un desempeño equivalente al de los envases plásticos tradicionales utilizados en supermercados.

El estudio representa un avance para la cadena cárnica porque demostró que es posible reemplazar los plásticos de un solo uso sin afectar la calidad, la inocuidad ni la vida útil del producto. Además, la investigación incorporó una segunda línea de trabajo enfocada en la alimentación bovina mediante el aprovechamiento de subproductos de la industria del bioetanol.

Un envase compostable con el mismo rendimiento que el plástico

En la industria de la carne, el envase cumple una función clave. Además de proteger al alimento de la contaminación, evita la pérdida de humedad y ayuda a conservar las propiedades físicas, microbiológicas y sensoriales que determinan la calidad del producto. Sin embargo, el creciente uso de plásticos descartables genera un fuerte impacto ambiental y aceleró la búsqueda de materiales alternativos.

Con ese objetivo, los investigadores evaluaron la viabilidad técnica de un film compostable elaborado con polímeros biodegradables, diseñado para reemplazar al tradicional film de PVC utilizado en el envasado de carne en atmósfera aeróbica. Estos materiales pueden degradarse durante el proceso de compostaje y transformarse en biomasa, dióxido de carbono y agua, sin dejar residuos contaminantes, lo que los convierte en una opción más amigable con el ambiente.

Carne Vacuna, Film Biodegradable, INTA
Foto: INTA

Para comprobar su funcionamiento, los especialistas fraccionaron distintos cortes de carne vacuna en bandejas y los envasaron con ambos materiales. Luego permanecieron durante siete días en exhibición refrigerada con iluminación, simulando las condiciones habituales de una góndola de supermercado. Durante ese período, se analizaron variables como la estabilidad del color, el intercambio de gases, la resistencia al frío y la humedad, además de parámetros microbiológicos y fisicoquímicos.

Los ensayos confirmaron la eficacia del nuevo material

Los resultados fueron alentadores. El film compostable mostró un comportamiento equivalente al del plástico convencional durante todo el período de almacenamiento. La carne mantuvo sus condiciones de frescura, estabilidad e inocuidad sin diferencias significativas respecto del envase tradicional, lo que abre la posibilidad de su utilización a mayor escala.

La investigadora del INTA, Testa, explicó que “el desarrollo y la validación de films compostables a escala de laboratorio responden a la necesidad de garantizar que el nuevo material mantenga los altos estándares de conservación, frescura e inocuidad que la carne exige durante su vida útil”.

Ganadería, alimentación, nutrición
Foto: INTA

Además, sostuvo que la incorporación de estos envases representa un avance importante para modernizar la cadena cárnica, ya que permitiría a frigoríficos, procesadores y empacadores reducir considerablemente la generación de residuos plásticos, en línea con las crecientes exigencias ambientales de los mercados nacionales e internacionales.

Subproductos del bioetanol para una ganadería más sostenible

La investigación también avanzó sobre otro aspecto central de la sustentabilidad: la alimentación animal. En este caso, los científicos analizaron el efecto de incorporar granos de destilería secos (GDS), un subproducto generado durante la producción de bioetanol de maíz, en la dieta de vaquillonas terminadas sobre pasturas de alfalfa.

El ensayo comparó animales alimentados únicamente con pasturas frente a otros suplementados con GDS en una proporción equivalente al 1% de su peso vivo. Los resultados mostraron que los bovinos suplementados presentaron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia a un mayor marmóreo, dos características que mejoran la clasificación comercial de las reses, sin afectar indicadores tecnológicos como el pH, la temperatura de la res, el área de ojo de bife o la terneza.

Ganadería, Campo
Foto: INTA

Otro dato relevante fue la apariencia del producto. La carne proveniente de animales suplementados exhibió un color rojo más intenso y brillante al inicio de la conservación, un atributo muy valorado por los consumidores al momento de elegir un corte en el punto de venta. Para Testa, ambos trabajos demuestran que es posible avanzar hacia una producción de carne más sostenible mediante un enfoque integral que combine nuevas tecnologías de envasado, el aprovechamiento de subproductos agroindustriales y mejoras en la nutrición animal, sin resignar calidad, eficiencia ni competitividad.