Desarrollan una tecnología para anticipar heladas y vientos en invernaderos


Un equipo interdisciplinario integrado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y productores de la Asociación Civil Daniel Donovan desarrolló un sistema de monitoreo y anticipación climática destinado a cultivos hortícolas bajo cubierta. La tecnología combina sensores, información meteorológica e inteligencia artificial para anticipar heladas y ráfagas de viento con hasta seis horas de antelación, con el objetivo de reducir riesgos productivos y mejorar las decisiones de manejo en establecimientos de pequeña escala.

La iniciativa surgió frente a los desafíos que representan las condiciones climáticas de las regiones semiáridas, donde los eventos extremos pueden provocar pérdidas importantes en la producción. El proyecto fue financiado por la Unión Europea mediante el programa CIN-UNIUEAR y permite que los agricultores reciban alertas tempranas y recomendaciones técnicas específicas a través de un panel de control accesible desde sus teléfonos celulares.

El sistema también incorpora información sobre las condiciones internas de los invernaderos para optimizar el manejo de los cultivos. La posibilidad de contar con datos en tiempo real permite anticipar situaciones de riesgo y ajustar las prácticas productivas, en lugar de depender exclusivamente de la observación diaria y la experiencia de los agricultores.

Tecnología, Clima
Foto: INTA

Una articulación entre investigación, tecnología y territorio

Matías Centeno, jefe de la Agencia de Extensión Rural San Luis del INTA y especialista en transformación digital y desarrollo territorial, destacó que el principal valor de la experiencia reside en la integración de capacidades de las instituciones participantes. El organismo aporta conocimientos productivos, extensión y recomendaciones técnicas; la universidad contribuye con investigación científica y desarrollo tecnológico, mientras que la asociación civil facilita el territorio para validar las soluciones.

Según explicó, la participación conjunta permitió desarrollar una herramienta adaptada a necesidades concretas de los productores, evitando que la innovación quedara limitada a una experiencia de laboratorio.

En ese sentido, Centeno remarcó que la incorporación de los agricultores durante todo el proceso fue determinante para adaptar la tecnología a las características de los establecimientos y a las condiciones particulares de la región.

clima, cuyo, noa, Entre Ríos, viento zonda

Modelos predictivos y sensores dentro de los invernaderos

La nueva tecnología se apoya en modelos estadísticos de aprendizaje automático elaborados por estudiantes de Ingeniería en Computación de la UNSL. Estos sistemas procesan variables históricas y datos meteorológicos en tiempo real provenientes de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM) de San Luis, con el propósito de identificar patrones y anticipar posibles eventos adversos.

La información externa se complementa con sensores instalados dentro de los invernaderos por técnicos del INTA y la universidad, que registran variables ambientales relevantes para el desarrollo de las plantas. De esta manera, el sistema no solamente permite anticipar heladas y ráfagas, sino que también genera información útil para mejorar el manejo del riego y reducir situaciones de estrés en los cultivos.

Verónica Gil Costa, directora del proyecto e investigadora de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales de la UNSL, señaló que uno de los principales objetivos fue construir una solución tecnológicamente robusta, pero accesible para los productores familiares.

Suelo, Agricultura
Foto: INTA

Agricultura de precisión para productores familiares

Desde la perspectiva de los beneficiarios, Rosa Amieva, productora y presidenta de la Asociación Civil Daniel Donovan, que reúne a unos 40 productores hortícolas y ganaderos, destacó la utilidad de disponer de información anticipada para organizar las tareas y proteger la producción.

La dirigente explicó que muchas decisiones productivas suelen tomarse a partir de la experiencia y la observación cotidiana. En ese contexto, las alertas tempranas y los registros meteorológicos aportan nuevas herramientas para reducir la incertidumbre y cuidar los cultivos frente a condiciones climáticas desfavorables.

El desafío de extender la tecnología a otras regiones

Aunque el proyecto tiene prevista su finalización durante el tercer trimestre de 2026, las instituciones participantes ya proyectan ampliar la experiencia hacia otros territorios. La intención es trasladar el modelo a nuevas zonas productivas y facilitar el acceso de agricultores familiares a herramientas digitales de monitoreo y predicción.

Para Centeno, acercar tecnologías innovadoras a los productores de pequeña escala constituye una oportunidad para mejorar la productividad, fortalecer los medios de vida y promover prácticas más sostenibles.