Sebo bovino: Argentina multiplicó por 20 sus exportaciones en diez años


Las exportaciones argentinas de sebo bovino protagonizaron una transformación extraordinaria durante la última década. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el país pasó de exportar 6.819 toneladas en 2015 a 154.808 toneladas en 2025, un crecimiento superior al 2.000%. El salto convirtió a este subproducto de la faena en una de las categorías de mayor expansión dentro del complejo agroindustrial.

El valor exportado también alcanzó una dimensión relevante: los envíos de 2025 representaron US$ 125,2 millones. La evolución resulta todavía más significativa al compararla con la producción ganadera: durante casi quince años, la faena bovina aumentó alrededor de 25%, mientras que las exportaciones de sebo bovino crecieron 4.480%. Para la BCR, esto demuestra que el principal motor del cambio no fue una mayor oferta local, sino la explosión de la demanda internacional, especialmente vinculada a la industria energética estadounidense.

El sebo bovino se obtiene durante la faena y el desposte y forma parte de los subproductos que luego son procesados en plantas de rendering. Históricamente tuvo como destinos principales la fabricación de jabones, cosméticos, velas y alimentación animal. Sin embargo, la aparición de una nueva demanda energética reconfiguró por completo el mercado mundial.

Sebo Bovino, Exportaciones
Foto: Informe BCR

Estados Unidos cambió las reglas

El principal factor detrás de esta transformación fue el crecimiento del diésel renovable en Estados Unidos. De acuerdo con datos de la Energy Information Administration (EIA), la producción pasó de unos 7,2 millones de barriles anuales a fines de 2018 a 69,4 millones en 2025, con una fuerte expansión concentrada en 2022 y 2023.

A diferencia del biodiésel tradicional, el diésel renovable se obtiene mediante hidrotratamiento y puede utilizarse sin límites de mezcla. Esa característica impulsó la reconversión de refinerías y generó una demanda creciente de aceites y grasas. Entre ellas, el sebo bovino ganó protagonismo como materia prima para producir combustibles renovables.

El consumo estadounidense de grasa bovina destinada a biocombustibles pasó de unas 75.000 toneladas mensuales en 2021 a cerca de 450.000 toneladas hacia fines de 2025. Es decir, la demanda creció más de 720% en menos de cinco años.

Sebo Bovino, Exportaciones
Foto: Informe BCR

El factor ambiental favoreció al sebo bovino

La ventaja del sebo bovino no es únicamente tecnológica. Su perfil de emisiones también juega a favor frente a otras materias primas. El sistema utilizado en Estados Unidos para calcular la intensidad de carbono considera que el animal fue criado principalmente para producir carne, por lo que la huella ambiental de la ganadería se asigna al producto principal y el cálculo del sebo comienza en el proceso de rendering.

Esa característica permite que el sebo bovino obtenga una menor intensidad de carbono que los aceites vegetales primarios. A esto se suman incentivos como el crédito fiscal 45Z y el Low Carbon Fuel Standard de California, que favorecen combustibles elaborados con materias primas de menor intensidad de carbono.

Argentina escaló posiciones en el mercado mundial

El cambio en la demanda también modificó el mapa comercial. Estados Unidos pasó a concentrar más de la mitad de las importaciones mundiales de sebo en 2025, mientras redujo sus propias exportaciones porque retiene producción para abastecer a su industria energética.

Sebo Bovino, Exportaciones
Foto: Informe BCR

Ese espacio fue ocupado por países del hemisferio sur. Brasil pasó de ser un exportador marginal a convertirse en el segundo mayor proveedor mundial, mientras que Argentina escaló del puesto 15 en 2015 al cuarto lugar en 2025, con el 7,8% del comercio internacional.

La geografía de los destinos argentinos también cambió. Estados Unidos concentró cerca del 60% de los envíos en el promedio 2023-2026, mientras Uruguay explicó aproximadamente una cuarta parte. En contraste, Brasil perdió participación como comprador.

El informe advierte que desde 2026 el crédito 45Z excluye al sebo bovino importado, aunque Estados Unidos continúa necesitando compras externas para cubrir su demanda. En los primeros siete meses del año, los envíos argentinos hacia ese mercado cayeron 4% interanual. Así, el desafío será sostener el protagonismo alcanzado en un mercado internacional que cambió de manera estructural.