Boom de la minería: proyectan exportaciones por USD 9.000 millones en 2026 impulsadas por el oro y el litio
La minería argentina se prepara para dar un salto significativo en su aporte a la economía. Las exportaciones del sector podrían alcanzar los USD 9.000 millones en 2026, lo que implicaría un crecimiento cercano al 49% interanual, impulsado por la recuperación de los precios internacionales del oro y el litio. Así lo estimó la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), que ubicó a la actividad como uno de los motores emergentes del crecimiento.
El escenario internacional juega a favor de la minería. Los valores actuales de los metales se ubican por encima de los niveles considerados en las proyecciones, lo que abre la puerta a que el ingreso de divisas sea incluso mayor. Según explicó Roberto Cacciola, presidente de la entidad, el cálculo se realizó con parámetros conservadores.
El punto de partida también es sólido. En 2025, las exportaciones mineras totalizaron USD 6.056 millones, un 30% más que en 2024, consolidando una tendencia de crecimiento que ahora podría acelerarse.

Litio en expansión y metales atados al precio internacional
Dentro de la minería, el litio aparece como uno de los principales protagonistas. Se proyecta que sus exportaciones superen los USD 1.400 millones en 2026, impulsadas tanto por mayores volúmenes como por una demanda sostenida a nivel global.
En contraste, el oro y la plata muestran una dinámica diferente. Su crecimiento responde casi exclusivamente a la mejora de los precios internacionales y no a un incremento en la producción, lo que plantea desafíos en términos de costos y competitividad.
De hecho, desde la cámara minera advierten sobre este punto. Si los precios volvieran a niveles de años anteriores, muchas operaciones podrían dejar de ser viables, debido a los altos costos actuales del sector.
Inversiones millonarias y el rol del RIGI
Uno de los pilares del crecimiento proyectado de la minería es el avance de grandes inversiones. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya cuenta con 13 proyectos presentados, de los cuales siete fueron aprobados, según datos de la CAEM.
Entre ellos, se destacan iniciativas de gran escala como las de Glencore y Vicuña, que en conjunto concentran solicitudes por más de USD 30.000 millones. El potencial es significativo. Si estos proyectos avanzan, podrían generar USD 22.000 millones adicionales en exportaciones hacia 2035, principalmente en cobre y litio.

El desafío del empleo y los proveedores locales
Más allá de los números, el sector pone el foco en el desarrollo interno. La minería genera actualmente más de 100.000 empleos directos, con salarios que duplican el promedio nacional y niveles mínimos de informalidad, lo que la posiciona como una actividad de alto valor agregado.
Además, existe un entramado productivo en expansión. Unas 800 empresas participan como proveedoras en proyectos en desarrollo, mientras que otras 550 sostienen la operación diaria del sector.
El desafío es potenciar este ecosistema. La clave será lograr que el crecimiento de las exportaciones se traduzca en mayor participación de proveedores locales y generación de empleo genuino, evitando que el impacto quede concentrado en pocas manos.
Infraestructura y regulación, los principales obstáculos
A pesar del potencial, el desarrollo minero enfrenta limitaciones estructurales. La infraestructura aparece como uno de los principales cuellos de botella, especialmente en logística y transporte.
En este sentido, se plantea la necesidad de avanzar en corredores que conecten tanto con el Atlántico como con el Pacífico, incluso considerando la salida de producción a través de Chile. La planificación a largo plazo será clave para sostener el crecimiento durante las próximas décadas.
En el plano normativo, también persisten desafíos. La judicialización de la Ley de Glaciares y la definición de áreas productivas generan incertidumbre, aunque se observa una mayor coordinación entre Nación y provincias para destrabar inversiones.

Un sector con potencial, pero con condiciones
El panorama hacia adelante para la minería es auspicioso, pero condicionado. Se espera que a partir de 2028 y 2029 las inversiones se aceleren, siempre que se consolide un marco regulatorio estable y previsible.
Para el sector, el desafío no es solo crecer, sino hacerlo de manera equilibrada. La minería puede convertirse en un pilar de la economía argentina, pero su impacto dependerá de la capacidad de generar desarrollo territorial, empleo y encadenamientos productivos.
