Lluvias desparejas, heladas y repunte térmico: el clima para el campo
La perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires anticipó una semana marcada por una fuerte variabilidad climática sobre el área agrícola del Cono Sur. Entre el 30 de julio y el 5 de agosto se prevén lluvias con distribución muy desigual, el ingreso de una masa de aire polar que provocará heladas en amplias zonas productivas y, hacia el cierre del período, un rápido ascenso de las temperaturas impulsado por el retorno de los vientos del norte.
De acuerdo con la Perspectiva Agroclimática semanal, el comportamiento de las precipitaciones volverá a ser dispar. Mientras buena parte de la región agrícola recibirá registros escasos, el centro-este del área agrícola concentrará los mayores acumulados, con focos que podrían superar los 50 y hasta los 75 milímetros, al tiempo que la Cordillera Sur registrará tormentas de gran intensidad.
Las lluvias favorecerán al este del área agrícola
La primera etapa del período climático estará dominada por el desplazamiento de un frente de tormenta que completará su avance sobre el Cono Sur. El fenómeno dejará precipitaciones de intensidad variable, con los mayores aportes concentrados en sectores del este de la región agrícola, mientras que gran parte del resto del territorio recibirá lluvias escasas.
Según el informe, la mayor parte del área agrícola registrará acumulados inferiores a los 10 milímetros, aunque habrá sectores con valores moderados. En cambio, el sudeste de Paraguay, el norte y el sur de la Mesopotamia, el este y el oeste de la Región Pampeana y gran parte de Uruguay recibirán entre 10 y 25 milímetros, con núcleos que podrían superar ampliamente esos valores y alcanzar más de 50 e incluso 75 milímetros.

En paralelo, la actividad más intensa se concentrará sobre la Cordillera Sur. La Bolsa de Cereales prevé tormentas severas con precipitaciones superiores a los 150 milímetros, un escenario que podría generar importantes acumulaciones de agua y complicaciones en las zonas cordilleranas.
El aire polar provocará heladas en varias regiones
Detrás del frente avanzará en el clima una masa de aire frío que abarcará el oeste, el centro y el sur del área agrícola. El ingreso de los vientos polares favorecerá la ocurrencia de heladas generales en el extremo oeste y heladas localizadas sobre amplios sectores de la Región Pampeana y Cuyo, mientras que el norte del país quedará prácticamente al margen de este proceso.
Las temperaturas mínimas superiores a los 15 °C se limitarán al nordeste del NOA, gran parte del Chaco, el norte y centro de la Mesopotamia y el sudeste de Paraguay. Incluso, en el este paraguayo y el norte chaqueño se observarán focos con registros superiores a los 20 °C, reflejando el fuerte contraste térmico que caracterizará a la semana.

En el centro del país predominarán mínimas de entre 5 y 10 °C, mientras que el centro-oeste del NOA, el centro de Cuyo y las sierras bonaerenses tendrán valores de entre 0 y 5 °C, con riesgo de heladas localizadas. En tanto, las zonas cordilleranas del NOA y del oeste cuyano registrarán temperaturas inferiores a 0 °C, donde se esperan heladas generalizadas.
El regreso del calor marcará el cierre del clima semanal
Luego del paso del clima frío, la circulación atmosférica volverá a modificarse con el ingreso de vientos del norte. Este cambio favorecerá un rápido ascenso de las temperaturas máximas, especialmente sobre el norte del área agrícola, donde los registros volverán a ubicarse muy por encima de los valores normales para la época.
Las máximas superiores a los 30 °C abarcarán el nordeste del NOA, el sur del Chaco, parte de la Mesopotamia y el sudeste paraguayo. Además, el norte de Paraguay y sectores del Chaco podrían superar los 35 °C.

En el centro del país, el clima tendrá temperaturas máximas que oscilarán entre los 20 y 30 °C, mientras que las zonas serranas y cordilleranas del NOA y de Cuyo permanecerán por debajo de los 20 °C. La combinación de lluvias focalizadas, heladas de distinta intensidad y un posterior repunte térmico volverá a generar un escenario climático muy variable, que obligará a los productores a seguir de cerca la evolución del tiempo.
