Julio se despide con tormentas: prevén lluvias de hasta 70 milímetros en la zona núcleo
Julio se despedirá con un marcado cambio de tiempo sobre gran parte de la Argentina. Un sistema de inestabilidad provocará lluvias y tormentas de variada intensidad desde el viernes, con los fenómenos más importantes concentrados en la región núcleo, donde los acumulados podrían superar los 70 milímetros. Luego, el frente avanzará hacia el norte argentino, mientras que la Patagonia volverá a registrar nevadas de consideración.
De acuerdo con el pronóstico, las precipitaciones comenzarán a desarrollarse desde el mediodía del viernes y afectarán principalmente a Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, con condiciones favorables para tormentas eléctricas, ráfagas de viento y, de manera localizada, caída de granizo. En Córdoba también se esperan lluvias, aunque con registros inferiores respecto del resto de la región central.
La zona núcleo, bajo el mayor riesgo
El evento meteorológico tendrá su mayor intensidad sobre el corazón productivo del país. Las previsiones indican que los acumulados oscilarán entre 30 y 70 milímetros, aunque en algunos sectores podrían superarse esos valores si se desarrollan tormentas de fuerte intensidad.
Además de las lluvias abundantes, el pronóstico contempla intensa actividad eléctrica, ráfagas de viento y probabilidad de granizo, condiciones que podrían generar complicaciones puntuales para las tareas rurales y afectar la transitabilidad de caminos en zonas agrícolas.
En Córdoba también se esperan precipitaciones durante el viernes, aunque con montos inferiores a los previstos para Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. De todos modos, las lluvias llegarán en un momento importante para la evolución de los cultivos de invierno y para la recarga de humedad en los perfiles del suelo.

El sistema avanzará hacia el norte durante el sábado
Con el desplazamiento del frente frío, las tormentas continuarán su recorrido durante el sábado sobre el noreste argentino. Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones aparecen entre las provincias con mayor probabilidad de lluvias intensas, donde los acumulados previstos se ubican entre 50 y 100 milímetros.
El avance del sistema mantendrá el potencial para generar tormentas fuertes en distintos sectores de la región, con precipitaciones que podrían registrarse en cortos períodos de tiempo. Por ese motivo, el seguimiento de los pronósticos será clave para las actividades agropecuarias y para las localidades que podrían recibir los mayores volúmenes de agua.
Mientras tanto, el sur del país presentará un escenario completamente diferente. La Patagonia volverá a recibir nevadas desde el jueves, con fenómenos que no solo afectarán la zona cordillerana, sino también amplios sectores de la meseta, donde podrían registrarse complicaciones para la circulación y las actividades ganaderas.

El antecedente de una semana con lluvias abundantes
La llegada de este nuevo evento encuentra varias regiones con antecedentes de precipitaciones importantes durante los últimos días. Según datos de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), los mayores registros de la última semana se concentraron en el extremo noreste argentino, donde se destacaron 142 milímetros en Ituzaingó, 141 milímetros en Bernardo de Irigoyen y 106 milímetros en Iguazú.
Entre los acumulados más significativos también sobresalieron los 69 milímetros registrados en Bariloche, reflejando que las precipitaciones no se limitaron al norte del país, sino que también alcanzaron sectores de la Patagonia.

Lluvias por encima de los valores normales
Más allá del episodio previsto para el cierre de julio, las proyecciones oficiales anticipan precipitaciones superiores a los valores normales para esta época del año en distintas regiones del país.
De acuerdo con la ORA, las anomalías positivas se concentrarían en el Litoral, el noreste de Buenos Aires, el sur de Mendoza, Neuquén y el este de Chubut y Santa Cruz, donde las lluvias previstas superarían los promedios históricos.
Con este panorama, el último fin de semana de julio estará marcado por fenómenos de fuerte intensidad sobre buena parte del territorio argentino, en un contexto en el que el aporte de humedad resulta beneficioso para numerosas zonas agrícolas, aunque la ocurrencia de tormentas severas, ráfagas y granizo obliga a seguir de cerca la evolución de las condiciones meteorológicas.
