La cereza patagónica que obtuvo un sello único y busca conquistar mercados


La cereza producida en Los Antiguos, Santa Cruz, logró un reconocimiento que puede modificar su posicionamiento comercial: se convirtió en la primera fruta fresca argentina en obtener una Denominación de Origen (DO). El sello “Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia” comenzará a acompañar las exportaciones de una producción que busca diferenciarse en los mercados internacionales por sus atributos de calidad.

El reconocimiento será presentado durante la Feria Internacional de Turismo (FIT) en Buenos Aires, a pocos meses de que se concrete la primera exportación identificada con la DO. La producción del valle patagónico buscará así fortalecer su presencia en destinos donde ya existe demanda y abrir nuevas oportunidades para una fruta que históricamente llegó a unos 25 países.

Cerezas, Fruta, Exportación

El secreto está en el tiempo sobre el árbol

El desarrollo de la denominación demandó entre tres y cuatro años de estudios y degustaciones comparativas realizadas junto con el INTA y la Estación Experimental de Los Antiguos. Las evaluaciones incluyeron cerezas de Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut, con pruebas repetidas durante distintas temporadas debido a la estacionalidad de la actividad.

El principal diferencial encontrado estuvo relacionado con el tiempo que permanece el fruto en la planta. Mientras en Mendoza el período entre plena floración y cosecha ronda los 60 a 70 días, en Los Antiguos puede superar los 100 días. “¿Qué es lo que conseguís con eso? Mayor azúcar, mayor firmeza y mayor calibre”, explicó Diego Aguilar, gerente de la planta de Río Alara, una de las dos empacadoras habilitadas para comercializar bajo el nuevo sello.

La búsqueda de una identidad propia comenzó con el sello Alimentos Argentinos y luego avanzó hacia la Denominación de Origen. Según Aguilar, no existen antecedentes de otra fruta fresca argentina con este reconocimiento y son escasos los casos similares a nivel internacional. Uno de los principales ejemplos son las cerezas del Valle del Jerte, en España.

Cerezas
Foto: SENASA

Trazabilidad para llegar a nuevos mercados

La DO no se limitará a identificar el lugar de procedencia. El sistema establece parámetros concretos para determinar qué fruta puede utilizar el sello, mediante la evaluación de calibre, firmeza, color y “crunch”, una característica asociada al crujido que produce la cereza al morderla y vinculada con su calidad.

La fruta que cumple con las condiciones establecidas llevará además una etiqueta inviolable con código QR, que permitirá reforzar la trazabilidad y facilitar la identificación del producto por parte del consumidor. El resto de la producción continuará comercializándose mediante los canales tradicionales.

El proceso institucional incluyó la conformación de la Asociación Civil Consejo de la Denominación de Origen Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia y la elaboración de un Manual de Gestión de las Cerezas de Denominación de Origen. El Consejo Federal de Inversiones (CFI) acompañó el desarrollo del sistema de gestión de calidad, con capacitaciones y mecanismos de trazabilidad para productores, técnicos, trabajadores de campo y personal de empaque.

Cerezas, Fruta, Exportación

Una apuesta productiva que también mira al turismo

La iniciativa involucró a diez familias productoras y diez técnicos vinculados al Consejo Regulador y al Consejo Asesor de la DO, además de las dos empresas empacadoras, especialistas externos y representantes de organismos provinciales, INTA, CAPCI y CFI. El objetivo fue estandarizar el proceso y garantizar que la diferenciación pueda sostenerse temporada tras temporada.

Los Antiguos se suma así a un grupo reducido de productos argentinos con Denominación de Origen, entre ellos el chivito criollo del norte neuquino, los espárragos de Médano de Oro y el salame de Tandil. En el plano comercial, la región mantiene presencia regular en entre 18 y 20 mercados, con Inglaterra, Estados Unidos y España entre los principales destinos, mientras se analiza avanzar sobre otros como Tailandia.

Pero la nueva identidad también abre una oportunidad para el desarrollo local. Desde Río Alara consideran que la producción de cerezas puede integrarse con la gastronomía y el turismo en un valle ubicado junto al Lago Buenos Aires y próximo a la frontera con Chile. La intención es aprovechar los paisajes y el proceso productivo para generar una experiencia similar a los circuitos vinculados con el vino en Mendoza, sumando valor a una actividad que busca llevar la calidad de la Patagonia argentina a nuevos consumidores.