La carne de cerdo gana espacio y cambia el consumo de proteínas en Argentina
La carne de cerdo se consolidó como una de las proteínas de mayor crecimiento en la Argentina, impulsada por precios más competitivos, mejoras en la calidad y cambios en los hábitos alimentarios. Un análisis del INTA Marcos Juárez, en Córdoba, destaca la evolución del consumo y las oportunidades que se abren para la cadena productiva en los próximos años.
Según los investigadores Raúl Franco y Jorge Brunori, el consumo de carne de cerdo pasó de apenas 3 kilogramos por habitante al año en 1990 a 18 kilogramos durante el período 2024-2025. El incremento refleja una transformación significativa en la composición de las carnes que eligen los argentinos y en la participación de las distintas proteínas animales.
El avance se hizo especialmente visible durante las décadas de 2010 y 2020. “Durante las décadas de 2010 y 2020 se produjo una marcada expansión del consumo de carne porcina, consolidándose como una de las proteínas de mayor crecimiento en Argentina”, señaló Franco.

Precio, calidad y nuevos hábitos de consumo
Entre los factores que explican esta evolución del cerdo, el precio aparece como uno de los principales motores. Brunori destacó el menor costo final por kilogramo como un elemento determinante para que más consumidores incorporaran esta carne a sus compras habituales. La diferencia económica permitió ampliar su presencia en los hogares y competir con otras alternativas disponibles en el mercado.
A ese factor se sumaron las mejoras en la calidad del producto y una mayor disponibilidad comercial. La aparición de carnicerías especializadas y nuevos puntos de venta facilitó el acceso a distintos cortes, mientras que la oferta comenzó a ganar visibilidad entre consumidores que tradicionalmente priorizaban la carne vacuna.
También influyeron sus características culinarias y nutricionales. La versatilidad de la carne de cerdo, su palatabilidad y la posibilidad de utilizarla en preparaciones similares a las de la carne bovina favorecieron su incorporación a la alimentación cotidiana.

Del reemplazo económico a una preferencia consolidada
El análisis del INTA señala que muchas familias comenzaron a consumir cerdo por una cuestión de precio, pero con el tiempo desarrollaron una preferencia que trascendió el factor económico. Franco explicó que el hábito se afianzó a partir de la experiencia de consumo, la aceptación del producto y la percepción de sus cualidades.
Este cambio también se observa entre las generaciones más jóvenes, para las cuales la carne porcina forma parte de las opciones habituales de alimentación. El cerdo dejó de ser considerado solamente un sustituto más barato y pasó a ocupar un lugar propio dentro de las decisiones de compra de los consumidores argentinos.
En paralelo, el comportamiento de las otras carnes muestra una evolución diferente. Mientras el consumo porcino creció con fuerza, el de carne vacuna pasó de 52 kilogramos por habitante en 1990 a entre 48 y 49 kilogramos en 2024-2025. La carne aviar, por su parte, alcanzó valores de entre 47 y 49 kilogramos anuales por persona, consolidando también una participación relevante.

El potencial de crecimiento para la cadena porcina
La evolución del mercado abre un interrogante sobre cuánto más puede crecer el consumo de cerdo en la Argentina. Como referencia, los especialistas señalan que en países con elevado consumo de proteína animal, la ingesta de esta carne suele ubicarse entre 25 y 35 kilogramos por habitante al año.
Frente a ese rango, los 18 kilogramos registrados en el país durante 2024-2025 muestran que todavía existe margen para ampliar su participación. Alcanzar niveles superiores dependerá de distintos factores, entre ellos la competitividad de los precios, la disponibilidad de cortes, la evolución de la producción y la continuidad de los cambios en las preferencias alimentarias.
La consolidación del cerdo como alternativa habitual redefine el mercado argentino de carnes y plantea nuevas oportunidades para la producción porcina. Su desafío será sostener las ventajas que impulsaron su crecimiento y responder a una demanda que, durante las últimas décadas, modificó de manera significativa sus preferencias.
