Los campos agrícolas de Santa Fe alcanzan los US$18.000 por hectárea


El mercado inmobiliario rural de Santa Fe muestra valores firmes y señales de recuperación gradual, aunque con diferencias importantes según la región y la aptitud productiva de cada establecimiento. Un informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe atribuye este movimiento a la demanda de campos de alta productividad y a la mejora del precio de la hacienda.

La brecha entre regiones es marcada: mientras los campos con suelos agrícolas de clase 1 alcanzan los US$18.000 por hectárea, las tierras ganaderas extensivas de los Bajos Submeridionales cotizan entre US$150 y US$350. La productividad, la infraestructura y las condiciones del terreno son determinantes para explicar las diferencias de precios.

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Los suelos agrícolas de mayor calidad sostienen los valores

En la pampa ondulada, que comprende sectores de Rosario y Constitución, los campos con suelos de alta aptitud agrícola cotizan entre US$13.000 y US$18.000 por hectárea. La calidad de los suelos y su potencial productivo mantienen el interés de los compradores.

En el sur provincial, la cuenca endorreica, con General López como referencia, presenta valores de entre US$9.000 y US$15.000 por hectárea. Hacia la pampa llana oeste, las cotizaciones se ubican entre US$7.000 y US$12.000, mientras que en Las Colonias y Castellanos, en el centro santafesino, los campos agrícolas o tamberos alcanzan entre US$7.000 y US$14.000.

La oferta limitada de los mejores lotes contribuye a sostener las cotizaciones. Muchos propietarios consideran estas superficies una reserva de valor y se muestran reticentes a venderlas, especialmente en zonas vinculadas con la región núcleo, donde la calidad productiva es un atributo central para preservar el capital.

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La mejora de la hacienda impulsa las consultas

En el segmento pecuario, la mejora del precio de los animales en pie dinamizó las consultas por establecimientos destinados a cría, recría e invernada. El movimiento se observa principalmente en áreas mixtas y marginales del norte santafesino, donde la actividad bovina representa una alternativa productiva relevante.

En la llanura chaqueña este, que comprende sectores de Vera y General Obligado, los campos para cría y recría presentan referencias de entre US$1.000 y US$1.500 por hectárea. En otras áreas del norte, los valores son más bajos, de acuerdo con las características de cada ambiente y el uso productivo posible.

Los campos ganaderos o de monte de la llanura chaqueña oeste cotizan entre US$400 y US$800 por hectárea, mientras que las tierras ganaderas y forestales de la cuña boscosa oscilan entre US$300 y US$600. La mejora de la hacienda refuerza el atractivo de estas superficies, aunque la aptitud del terreno condiciona las posibilidades de producción.

La relación entre la hacienda y la tierra favorece inversiones

El vínculo entre el precio de los animales y el valor de la superficie también abre oportunidades para invertir en campos ganaderos. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la relación actual entre ambos activos resulta especialmente atractiva para quienes evalúan ampliar sus establecimientos.

Como referencia para el norte provincial, la venta de entre dos y cuatro vacas o vientres puede equivaler al valor de una hectárea ganadera. La equivalencia varía según la edad de los animales, su condición reproductiva y su calidad genética.

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Foto: INTA

Esta relación permite evaluar la compra de tierra en función del capital representado por el rodeo. Sin embargo, la decisión también depende de las características del establecimiento, su infraestructura y las condiciones necesarias para sostener la producción a lo largo del tiempo.

Las limitaciones productivas explican las brechas

En los Bajos Submeridionales, el menor desembolso necesario para acceder a la tierra está asociado con restricciones productivas, especialmente por los anegamientos. Por eso, un precio de compra más bajo no implica necesariamente mejores condiciones para desarrollar la actividad.

La disponibilidad de agua y las características hidrológicas pueden limitar el aprovechamiento de los campos. Estas variables deben considerarse junto con la infraestructura y las mejoras existentes al evaluar una operación inmobiliaria rural.

En el sur y el centro provincial, destinar suelos agrícolas de clase 1 o 2 a la ganadería implica un costo de oportunidad estimado en alrededor de US$500 anuales por hectárea. En esas regiones, la actividad bovina suele concentrarse en terrenos de menor aptitud agrícola o desarrollarse mediante sistemas intensivos, como feedlots y tambos.