River ganó una batalla en Venezuela y quedó al borde de los octavos


River consiguió una victoria tan sufrida como inolvidable en Venezuela. El equipo de Eduardo “Chacho” Coudet derrotó 2-1 a Carabobo en el estadio Polideportivo Misael Delgado, por la cuarta fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana 2026, en una noche marcada por el caos, las expulsiones y un desenlace heroico. El gol agónico de Maximiliano Salas en tiempo de descuento desató la locura de un equipo que terminó defendiendo el arco con Matías Viña como arquero improvisado.

Con este triunfo, el conjunto de Núñez alcanzó los 10 puntos y quedó muy cerca de sellar la clasificación a los octavos de final. River lidera con comodidad su zona y sacó una ventaja importante sobre Carabobo y Bragantino, mientras Blooming quedó relegado en el fondo de la tabla. El objetivo continental aparece cada vez más cerca para el equipo de Coudet.

Un dominio claro que casi se complica

Desde el inicio, River tomó el control del partido pese a presentar una formación alternativa. El entrenador decidió preservar a varios titulares pensando en el cruce del Torneo Apertura ante San Lorenzo, pero aun así el equipo mostró superioridad futbolística. Juan Fernando Quintero manejó los tiempos y River generó las situaciones más claras ante un Carabobo replegado.

La primera gran oportunidad llegó a los 24 minutos, cuando el árbitro paraguayo Derlis López sancionó penal tras revisar en el VAR un codazo de Ezequiel Neira sobre Viña. Sin embargo, el colombiano Quintero desperdició la chance: ejecutó al medio y el arquero Lucas Bruera respondió con las piernas para sostener el cero. El fallo del volante parecía abrir la puerta a una noche complicada para el Millonario.

River, Carabobo

Pese al golpe, River siguió insistiendo y encontró una ayuda inesperada antes del descanso. A instancias del VAR, el venezolano Edson Castillo vio la tarjeta roja por una dura infracción sobre Joaquín Freitas. Carabobo se quedó con diez hombres y el panorama parecía ideal para que River resolviera el encuentro sin sobresaltos.

Del alivio al desconcierto total

La ventaja numérica se tradujo rápidamente en el marcador. Apenas iniciado el complemento, Maximiliano Meza apareció de cabeza tras un córner ejecutado por Quintero y marcó el 1-0 para el equipo argentino. River parecía encaminar una victoria tranquila y Coudet movió el banco para administrar energías pensando en el calendario local.

Pero el partido cambió de manera abrupta. A los 31 minutos, Juan Cruz Meza cometió un penal innecesario sobre Joshuan Berríos y Matías Núñez aprovechó la oportunidad para igualar el encuentro con un remate junto al palo. El estadio se encendió y River comenzó a perder seguridad en cada avance venezolano.

El momento más insólito llegó poco después. Santiago Beltrán salió lejos del área para cortar una contra, derribó a Berríos y el VAR confirmó la expulsión. Como River ya había realizado las cinco modificaciones, Matías Viña tuvo que ponerse los guantes y ocupar el arco en los minutos finales, en una escena tan increíble como desesperante.

El gol heroico que desató la locura

Diez contra diez y sin arquero natural, River resistió como pudo ante el empuje de Carabobo. El conjunto venezolano intentó aprovechar el desconcierto visitante y fue con todo en busca de la victoria, alentado por un estadio que olía sangre. Sin embargo, el equipo argentino mostró carácter en el momento más crítico de la noche.

Cuando parecía que el empate era inevitable, apareció el golpe final. En tiempo de descuento, una pelota larga encontró mal parada a la defensa local. Maximiliano Salas ganó en velocidad, enfrentó a Bruera y definió con enorme categoría, picando la pelota para sellar el 2-1 definitivo. El banco de River explotó en festejos después de una definición épica y completamente inesperada.

River, Maximiliano Salas

Ahora, River buscará cerrar la clasificación en el Monumental frente a Blooming y Bragantino. Antes tendrá otro desafío importante: el duelo ante San Lorenzo por los octavos de final del Torneo Apertura, el verdadero motivo por el que Coudet decidió guardar titulares en esta travesía venezolana que terminó convirtiéndose en una de las noches más insólitas del año.