Boca dejó escapar el triunfo ante Cruzeiro y definirá su futuro en la Copa Libertadores en la última fecha
Boca igualó 1-1 frente a Cruzeiro en La Bombonera y quedó obligado a ganar en la última jornada del Grupo D para asegurarse un lugar en los octavos de final de la Copa Libertadores. El conjunto azul y oro mostró buenos pasajes de fútbol, pero volvió a sufrir por la falta de eficacia y dejó escapar una victoria que parecía al alcance de la mano.
El equipo dirigido por Claudio Úbeda arrancó con intensidad y encontró rápidamente espacios en la defensa brasileña. A los 15 minutos llegó la apertura del marcador: Leandro Paredes envió un centro venenoso al área y Miguel Merentiel apareció para desviar la pelota y marcar el 1-0. El gol desató la euforia de los hinchas y consolidó el mejor momento del Xeneize en la noche.
Con la ventaja a favor, Boca tuvo varias oportunidades para ampliar la diferencia. La movilidad de Merentiel, el criterio de Paredes y las llegadas de los laterales complicaron a Cruzeiro, pero la figura del arquero Otávio terminó siendo determinante. El guardameta brasileño respondió con seguridad en cada intervención y evitó que el local sacara una diferencia mayor antes del descanso.

Cruzeiro reaccionó y el partido cambió de rumbo
El complemento mostró una versión distinta del encuentro. Boca retrocedió algunos metros y le cedió la iniciativa al conjunto brasileño, que aprovechó el contexto para crecer futbolísticamente. Cruzeiro comenzó a manejar la pelota y encontró espacios en una defensa local que perdió intensidad y precisión.
A los 53 minutos llegó el empate a través de Fagner. La acción generó una fuerte polémica porque el VAR revisó una posible mano previa en el inicio de la jugada. Sin embargo, el árbitro Jesús Valenzuela decidió convalidar el tanto tras dialogar con el asistente de video Ángel Arteaga. El 1-1 modificó el clima del partido y abrió un tramo cargado de tensión e incertidumbre.
Desde ese momento, el duelo se transformó en un ida y vuelta permanente. Los dos equipos tuvieron situaciones claras y los arqueros aparecieron como figuras decisivas. Boca intentó recuperar protagonismo empujado por su gente, mientras que Cruzeiro respondió con velocidad y peligrosas transiciones ofensivas.

El VAR volvió a ser protagonista en una noche caliente
La visita sufrió un duro golpe a los 67 minutos cuando Gerson fue expulsado por una fuerte infracción sobre Leandro Paredes. La acción fue revisada por el VAR y terminó con tarjeta roja directa para el futbolista brasileño. Con un hombre más, Boca adelantó sus líneas y buscó el triunfo con insistencia en el tramo final.
A los 88 minutos, La Bombonera explotó con un nuevo gol de Merentiel que parecía darle la clasificación anticipada al conjunto argentino. No obstante, otra vez intervino la tecnología. Valenzuela fue llamado al monitor y anuló la conquista por una mano previa de Milton Delgado en la construcción de la jugada, decisión que provocó protestas generalizadas dentro y fuera del campo de juego.
La tensión continuó hasta el último instante. En la jugada final, los futbolistas e hinchas de Boca reclamaron un penal por una supuesta mano de Lucas Romero dentro del área visitante, aunque el árbitro decidió no sancionar la infracción. El empate dejó un sabor amargo en el conjunto local, que sintió que hizo méritos suficientes para quedarse con los tres puntos.
Definición abierta y un clima cargado alrededor del club
Ahora, el panorama quedó completamente abierto para la última fecha. Boca avanzará a octavos de final únicamente si derrota a Universidad Católica en La Bombonera, en un partido que se disputará el jueves 28 de mayo desde las 21:30. En simultáneo, Cruzeiro recibirá a Barcelona SC en Brasil, en otro duelo decisivo para la definición del grupo.
El empate dejó preocupación, pero también la sensación de que la clasificación todavía depende exclusivamente del equipo argentino. Boca tendrá una última oportunidad para sostener su ilusión continental y evitar una eliminación que podría generar un fuerte impacto deportivo e institucional.
