Boca sufrió una eliminación inesperada ante Huracán y estalló la bronca en La Bombonera


Boca vivió una de sus noches más frustrantes del semestre al caer 3-2 frente a Huracán en La Bombonera y quedar eliminado en los octavos de final del Torneo Apertura. El equipo dirigido por Claudio Úbeda se despidió del certamen entre silbidos y fuertes muestras de descontento de sus hinchas, que no toleraron una actuación cargada de errores y oportunidades desperdiciadas.

El partido tuvo todos los condimentos de una definición dramática. Leonardo Gil adelantó al Globo durante el tiempo reglamentario y parecía encaminar la clasificación visitante, pero Milton Giménez logró igualar el marcador sobre el cierre de los 90 minutos para llevar la serie al alargue. Sin embargo, la ilusión de Boca se derrumbó rápidamente en la prórroga por dos fallas determinantes de Lautaro Di Lollo, que terminaron en penales convertidos por Óscar Romero, verdugo inesperado en una noche inolvidable para Huracán.

Galíndez sostuvo a Huracán en los peores momentos

Más allá del resultado final, el gran responsable de mantener con vida al conjunto de Parque Patricios fue Hernán Galíndez. El arquero ecuatoriano tuvo una actuación sobresaliente y respondió cada vez que Boca logró generar peligro. Miguel Merentiel, Milton Delgado y Santiago Ascacíbar chocaron una y otra vez contra la seguridad del guardameta, que sostuvo al Globo incluso en los momentos de mayor sufrimiento.

La resistencia de Huracán tomó todavía más valor cuando el equipo de Diego Martínez quedó con dos jugadores menos. Eric Ramírez y Fabio Pereyra fueron correctamente expulsados y dejaron a la visita con apenas nueve futbolistas en cancha. A pesar de esa desventaja numérica, Boca nunca logró imponer autoridad ni aprovechar los espacios. Por el contrario, el nerviosismo fue creciendo con el correr de los minutos y terminó siendo un factor decisivo en el desenlace de la serie.

Huracán, Boca

Los errores defensivos condenaron a Boca

Cuando parecía que el envión anímico del empate podía favorecer al Xeneize, aparecieron los errores que marcaron el destino del partido. Lautaro Di Lollo cometió dos infracciones evitables dentro del área durante el tiempo suplementario y le entregó a Huracán la posibilidad de golpear desde los doce pasos. Óscar Romero no perdonó y convirtió ambos penales con enorme tranquilidad, silenciando a un estadio que pasó rápidamente de la expectativa al enojo.

Boca intentó reaccionar en los minutos finales y encontró el descuento a través de Ángel Romero, hermano del mediocampista de Huracán. Sin embargo, el gol apenas sirvió para decorar el resultado. El equipo local ya no tuvo claridad ni fuerzas para buscar una nueva igualdad y terminó consumando una eliminación inesperada ante un rival que resistió con carácter y eficacia.

Preocupación por Bareiro y foco en la Libertadores

La derrota dejó además otra preocupación importante para el cuerpo técnico: la lesión de Adam Bareiro. El delantero debió abandonar el campo y encendió las alarmas pensando en los próximos compromisos internacionales. Su reemplazante, Milton Giménez, tuvo chances muy claras para convertirse en héroe, pero falló dos oportunidades increíbles debajo del arco, incluida una acción sobre el cierre del tiempo reglamentario que pudo haber significado la clasificación.

Con este duro golpe, Boca deberá cambiar rápidamente el chip y enfocarse en la Copa Libertadores, donde todavía se juega gran parte de sus aspiraciones de la temporada. El conjunto azul y oro recibirá el martes 19 a Cruzeiro y luego enfrentará el jueves 28 a Universidad Católica, ambos encuentros en La Bombonera.

Huracán

Mientras tanto, la eliminación ante Huracán dejó un clima cargado de incertidumbre. Los silbidos del público reflejaron el malestar por una actuación muy por debajo de las expectativas, en una noche en la que Boca desperdició la ventaja de jugar como local y quedó afuera de manera prematura del Torneo Apertura.