Europa: nueva regulación ambiental amenaza un negocio millonario para el biodiésel argentino


Mientras avanzan las negociaciones por el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, una nueva regulación ambiental del bloque podría impactar de lleno en una de las industrias exportadoras del complejo agroindustrial argentino. Un borrador que analiza la Comisión Europea propone incluir a la soja entre los cultivos considerados de “alto riesgo ambiental”, lo que podría dejar fuera del mercado europeo al biodiésel producido con esa materia prima.

La propuesta fue puesta en consulta pública por el organismo ejecutivo del bloque y forma parte de la revisión de las reglas vinculadas al cambio indirecto en el uso del suelo (iLUC, por sus siglas en inglés). Si el esquema avanza en los términos planteados, hacia 2030 el biodiésel argentino —que se produce mayoritariamente a partir de soja— dejaría de computar dentro de los objetivos de energías renovables de la Unión Europea, lo que en la práctica implicaría su salida del sistema.

La soja bajo la lupa ambiental

El concepto de iLUC se refiere al impacto ambiental indirecto que puede generar la expansión de ciertos cultivos destinados a biocombustibles. Según el enfoque europeo, cuando aumenta la demanda global de una materia prima para producir energía, puede incentivarse la ampliación de la frontera agrícola en otras regiones del mundo, con posibles consecuencias sobre bosques o ecosistemas naturales.

En ese marco, la soja quedó incluida dentro del grupo de cultivos catalogados como de “alto riesgo”, lo que encendió las alarmas dentro del sector agroindustrial argentino. De aprobarse el reglamento, el biodiésel elaborado a partir de este insumo dejaría de ser considerado una opción válida para cumplir con los objetivos energéticos renovables del bloque europeo.

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El impacto sería particularmente fuerte para Argentina, ya que la industria local de biodiésel depende casi exclusivamente del mercado europeo. Durante los últimos años, la Unión Europea concentró prácticamente la totalidad de los envíos externos del producto argentino.

Un mercado clave para las exportaciones

De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre 2018 y 2025 el 97% de las exportaciones argentinas de biodiésel tuvieron como destino la Unión Europea. La dependencia se profundizó el año pasado, cuando el 100% de los embarques se dirigieron al bloque continental.

Ese flujo comercial generó ingresos por unos 322 millones de dólares en 2025, aunque el sector tuvo años de mayor dinamismo. En 2022 y 2023, por ejemplo, las exportaciones de biodiésel aportaron cerca de USD 1.500 millones y USD 1.800 millones respectivamente, cifras que reflejan el potencial económico de esta industria.

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Nuevas exigencias ambientales en el comercio

El eventual cambio en la regulación del biodiésel se suma a otras exigencias que el bloque europeo impulsa para productos agroindustriales provenientes de América del Sur. Entre ellas se destacan las nuevas reglas que obligarán a demostrar que materias primas como la carne o la soja no están asociadas a procesos recientes de deforestación.

Cumplir con estos estándares implica mayores inversiones en trazabilidad, monitoreo y certificación ambiental. Desde el sector productivo señalan que estos requerimientos incrementan los costos sin que necesariamente el mercado europeo esté dispuesto a pagar precios más altos por los productos certificados.

Además de las exigencias ambientales, el biodiésel argentino enfrenta aranceles de importación que actualmente oscilan entre el 25% y el 33%. Al mismo tiempo, la Unión Europea promueve subsidios e incentivos fiscales para su propia producción de biocombustibles, en el marco de la transición energética del bloque.

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Dependencia externa y presión sobre la industria

La dependencia del mercado europeo es estructural para el sector. Entre 2008 y 2022 cerca del 65% de la producción argentina de biodiésel se destinó a exportaciones, aunque ese porcentaje fue disminuyendo con el cierre de distintos destinos internacionales.

Muchos países comenzaron a desarrollar su propia industria de biocombustibles, lo que redujo las oportunidades comerciales para Argentina. Como resultado, las exportaciones representaron el 33% de la producción total en 2023 y 2024, mientras que en 2025 cayeron al 28%, el nivel más bajo desde la creación de la industria.

Un polo industrial con fuerte perfil exportador

La mayor parte de la producción argentina de biodiésel se concentra en el polo agroindustrial del Gran Rosario, vinculado al complejo sojero. Solo la provincia de Santa Fe explicó el 58% del total nacional en 2025, gracias a su infraestructura de procesamiento y logística portuaria.

Desde sus inicios, el sector tuvo un fuerte perfil exportador. Muchas plantas fueron construidas alrededor de 2010 con el objetivo de abastecer a mercados internacionales como Estados Unidos, Europa y países de la región como Perú.