Biocarbón: la oportunidad de transformar residuos en captura de carbono y mejorar los suelos


Mientras el mundo busca alternativas para reducir emisiones y avanzar hacia sistemas productivos más sustentables, el biocarbón comienza a ganar protagonismo como una tecnología con potencial para combinar beneficios ambientales y productivos. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Argentina dispone de recursos suficientes para producir entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas de biocarbón por año, aprovechando residuos provenientes de actividades agrícolas, forestales e industriales.

También conocido como biochar, el biocarbón es un material sólido obtenido a partir de biomasa celulósica, como rastrojos de maíz, cáscaras de arroz o maní, residuos forestales, estiércol animal y otros subproductos orgánicos. Su principal característica es que permite almacenar carbono de manera estable durante largos períodos, evitando que vuelva a la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

Una herramienta para el mercado de carbono

El creciente interés internacional por el biocarbón está estrechamente ligado al desarrollo de los mercados de remoción de carbono. La tecnología es reconocida por organismos internacionales como una de las herramientas más eficaces para capturar y almacenar carbono, contribuyendo a la reducción de gases de efecto invernadero.

De acuerdo con datos relevados por la plataforma especializada CDR.fyi, los créditos de remoción de carbono generados a partir de biocarbón representan actualmente el 10,4% del mercado mundial, ubicándose entre los principales mecanismos utilizados para compensar emisiones.

Desde 2022 se comercializaron más de 4,6 millones de toneladas de créditos vinculados a proyectos de biocarbón. Solo durante 2025 se negociaron 2,9 millones de toneladas, cifra que representó casi dos tercios de todos los contratos firmados desde la creación de este mercado.

Biocarbón
Foto: Informe BCCBA

Beneficios directos para la producción agropecuaria

Más allá de su aporte a la captura de carbono, el biocarbón despierta interés por sus efectos sobre la productividad agrícola. Su incorporación al suelo permite mejorar propiedades físicas, químicas y biológicas, favoreciendo la conservación de nutrientes y la disponibilidad de agua para los cultivos.

Según la Iniciativa Internacional de Biocarbón, el 37% del uso global de este producto se destina a cultivos agrícolas, convirtiéndose en el principal destino dentro del sector agropecuario. También tiene aplicaciones en horticultura, ganadería y actividades forestales.

Entre sus principales ventajas se destacan la reducción de la degradación de los suelos, la disminución del uso de fertilizantes convencionales y una mayor eficiencia en el aprovechamiento del agua. Además, permite valorizar residuos que de otro modo podrían ser quemados o descartados, generando impactos ambientales negativos.

Biocarbón
Foto: Informe BCCBA

El potencial argentino y el caso de Córdoba

La elevada disponibilidad de biomasa posiciona a Argentina como uno de los países con mayores posibilidades de desarrollo en este segmento. Según estimaciones realizadas a partir de datos de la FAO, el país cuenta con un excedente anual de 40,2 millones de toneladas de biomasa potencialmente aprovechable para la producción de biocarbón.

Tomando rendimientos medios de pirólisis, los especialistas calculan que podrían obtenerse entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas por año. Incluso, dependiendo del tipo de biomasa y de la tecnología utilizada, el potencial podría oscilar entre 8,1 y 20,2 millones de toneladas anuales.

Las provincias con mayores posibilidades de producción serían Misiones, Salta y Chaco, gracias a la disponibilidad de residuos forestales, agrícolas e industriales. En ese contexto, Córdoba podría producir alrededor de 139 mil toneladas anuales de biocarbón, principalmente utilizando residuos de la industria manisera y, en menor medida, del sector forestal.

Biocarbón
Foto: Informe BCCBA

Un mercado con desafíos por delante

A pesar de las oportunidades que ofrece esta tecnología, el desarrollo del biocarbón en Argentina todavía se encuentra en una etapa incipiente. La mayor parte de los proyectos existentes se llevan adelante a partir de contratos específicos vinculados al mercado de carbono y aún no existe una industria consolidada a gran escala.

Entre las principales limitaciones aparecen los costos logísticos asociados al transporte de biomasa, la necesidad de alcanzar escalas productivas adecuadas y los gastos vinculados con los procesos de certificación. A esto se suma que la producción de biocarbón rara vez resulta rentable por sí sola, salvo cuando se integra a esquemas de comercialización de créditos de carbono.