El trigo completó la siembra prevista en la región núcleo
La campaña de trigo logró dejar atrás uno de sus principales desafíos. Luego de varios días marcados por las lluvias y la falta de piso para ingresar a los lotes, la región núcleo consiguió completar la siembra de las 1,6 millones de hectáreas previstas, de acuerdo con el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El ingreso de una intensa masa de aire frío, acompañado por vientos secos, fue determinante para reactivar las labores y cerrar la implantación.
Hasta hace apenas una semana, la incertidumbre se concentraba especialmente en el norte de Buenos Aires, donde unas 100.000 hectáreas permanecían en duda debido al exceso de humedad. Sin embargo, la mejora de las condiciones permitió avanzar con las sembradoras y finalizar la tarea dentro de los plazos posibles. Aun así, el área implantada con trigo quedó un 12% por debajo de la registrada en la campaña anterior.
El frío destrabó la siembra y favorece al cultivo
Según el relevamiento de la BCR, el principal inconveniente se encontraba en el noreste bonaerense, donde las lluvias habían impedido sembrar variedades de ciclo intermedio. Una vez que los lotes lograron orearse, los productores pudieron completar tanto esos materiales como los ciclos cortos, evitando una mayor reducción del área sembrada.
Una situación similar se registró en Piedritas. Allí, la implantación de los materiales intermedios se demoró alrededor de diez días, aunque finalmente pudo realizarse prácticamente dentro de la ventana habitual para los cultivares de ciclo corto, permitiendo cerrar la campaña de siembra sin pérdidas adicionales de superficie.

Heladas con balance positivo para el cereal
En términos generales, las bajas temperaturas resultaron beneficiosas para el desarrollo inicial del trigo. La combinación de perfiles con buena humedad y un ambiente frío favorece el crecimiento del cultivo, especialmente en el centro-sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba.
En localidades como María Susana, los técnicos consideran que el potencial productivo es elevado y esperan nuevas precipitaciones para consolidar una campaña que podría repetir los muy buenos resultados obtenidos el año pasado. El estado sanitario y el desarrollo inicial del trigo muestran perspectivas alentadoras, siempre que el clima continúe acompañando durante las próximas semanas.
No obstante, el frío también dejó algunos efectos puntuales. En Bigand, las heladas provocaron el amarillamiento de hojas en las variedades más sensibles, aunque sin comprometer el desarrollo del cultivo.

La rentabilidad sigue condicionada por los costos
Más allá del buen panorama agronómico, el informe de la BCR advierte que los elevados costos de producción continúan siendo el principal desafío económico para los productores. Aunque el precio de la urea mostró una baja en las últimas semanas, otros componentes de la estructura de costos mantienen una fuerte presión sobre la rentabilidad del trigo.
Los alquileres rurales, el combustible y los servicios agrícolas siguen incrementando los rindes de indiferencia necesarios para cubrir los costos. Esto obliga a alcanzar altos niveles de productividad para obtener resultados económicos positivos, incluso en campañas con buenas perspectivas climáticas.

Los servicios y el combustible presionan los márgenes
En otras zonas de la región núcleo también se observa un incremento de los costos. En María Susana, los alquileres aumentaron alrededor del 10%, mientras que los servicios de siembra, cosecha y fletes registraron subas superiores al 30%, principalmente por el fuerte incremento del combustible.
En localidades como Bigand y Carlos Pellegrini, si bien los valores de los arrendamientos permanecen relativamente estables, los fertilizantes y la semilla de trigo continúan siendo los insumos con mayor incidencia sobre el presupuesto agrícola.
De esta manera, el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario refleja un escenario con señales alentadoras desde el punto de vista productivo. La siembra logró completarse pese a las dificultades climáticas y el trigo muestra un buen arranque, aunque el desafío para los productores seguirá siendo transformar ese potencial en rentabilidad en un contexto de costos que continúan en niveles elevados.
