Bahía Blanca apunta a convertirse en potencia regional de urea


Argentina podría dar un giro histórico en el mercado de fertilizantes si se concretan los proyectos de inversión previstos para los próximos años. Un análisis de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca plantea que la construcción de una nueva planta de urea impulsada por Pampa Energía y una eventual ampliación de Profertil permitirían elevar fuertemente la capacidad productiva nacional.

La iniciativa más avanzada contempla una inversión de USD 2.700 millones para construir una planta capaz de producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea. El proyecto en Bahía Blanca, recientemente incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), estaría ubicado en el polo industrial de Ingeniero White y comenzaría a operar hacia fines de 2029. A este desarrollo podría sumarse Profertil, que analiza duplicar su producción actual hasta alcanzar 2,6 millones de toneladas por año.

Una oportunidad para dejar atrás las importaciones

La producción local de urea se encuentra actualmente por debajo de las necesidades del mercado argentino. Entre 2015 y 2025, el consumo promedió 1,8 millones de toneladas anuales, mientras que la fabricación doméstica se ubicó apenas por encima del millón de toneladas, tomando como referencia las ventas de Profertil. Esa brecha obligó al país a recurrir al mercado internacional para abastecer la demanda.

De acuerdo con los datos de CIAFA, las importaciones de urea promediaron unas 742.000 toneladas anuales durante la última década, aunque el requerimiento creció con fuerza en los últimos años. En 2025, el consumo interno llegó a 2,4 millones de toneladas, el mayor registro desde 2002. La expansión de la producción agrícola incrementó así la necesidad de contar con una oferta estable de este fertilizante clave.

Las estadísticas del INDEC reflejan incluso una dependencia superior. Entre 2015 y 2025 ingresaron al país 857.116 toneladas de urea por año en promedio, con una salida acumulada de divisas cercana a USD 3.900 millones. Solo en 2025 las compras externas alcanzaron 1,5 millones de toneladas, el segundo volumen más elevado desde que comenzó la serie estadística en 2002.

Producción local y un nuevo horizonte exportador

Con la capacidad actual de Profertil y la futura planta de Pampa Energía, Argentina podría alcanzar 3,4 millones de toneladas de producción anual de urea hacia 2029. Esa oferta sería suficiente para cubrir la demanda doméstica tomada como referencia y permitiría reducir sustancialmente la necesidad de importar fertilizantes.

El impacto económico también podría extenderse al comercio exterior. Considerando un consumo de 2,3 millones de toneladas en 2024, la sustitución de importaciones permitiría ahorrar alrededor de USD 507 millones, mientras que un eventual excedente exportable podría generar otros USD 521 millones. De esta manera, la urea pasaría de representar un déficit recurrente a convertirse en una fuente potencial de divisas.

Programa, urea

El escenario sería todavía más significativo si Profertil concreta su ampliación. Con una capacidad nacional cercana a 4,7 millones de toneladas anuales, el excedente disponible para exportar podría rondar los 2,4 millones de toneladas. Se trataría de un volumen equivalente a toda la demanda argentina de 2025 y tendría un potencial de ingresos cercano a USD 1.137 millones.

Gas, puerto e infraestructura: las ventajas de Bahía Blanca

El emplazamiento en Bahía Blanca ofrece una ventaja estratégica vinculada con uno de los principales insumos de la producción de urea: el gas natural. Los gasoductos Neuba I y II conectan la cuenca neuquina con el complejo industrial bahiense, incluyendo zonas productivas como Loma La Lata y Sierra Barrosa.

La combinación de disponibilidad energética, infraestructura industrial desarrollada y acceso a instalaciones portuarias posiciona a Bahía Blanca como un punto estratégico para abastecer tanto al mercado argentino como a otros países de la región. Esa localización también permitiría mejorar la logística asociada al transporte y comercialización del fertilizante.

Bahía Blanca, Puerto, Exportaciones

El desarrollo de estas inversiones adquiriría además relevancia en un contexto internacional atravesado por conflictos geopolíticos que afectan el comercio de fertilizantes y elevan sus costos. Si los proyectos finalmente se concretan, Argentina podría reducir su dependencia externa y transformar a la urea en un nuevo producto exportable, mientras Bahía Blanca se perfila como un polo regional de producción y distribución. El salto productivo incluso permitiría al país convertirse en el principal productor de urea de Sudamérica.